Viajar de Melbourne a Adelaide con niños

Días 192 a 202 de la vuelta al mundo

Viajar con niños a Melbourne

Melbourne es la ciudad donde se vive mejor del mundo. No lo decimos nosotros, sino que es un ranking de ciudades establecido con criterios objetivos y del cual los Melboursianos están muy orgullosos.

Nosotros podemos confirmar que se vive muy bien allá. Ha sido el lugar donde mejor hemos comido en Australia, comimos helados espectaculares (aunque no tan buenos como los de Argentina…) así como buen pato Pekín (que esperamos comer mejor en Pekín).

Por otra parte, los transportes son gratuitos en el centro de la ciudad. Muy útil, sobre todo que es un tramway y que va a todas partes.

Fuimos por pura casualidad durante el gran premio de Fórmula 1, así que tuvimos suerte de haber alquilado un camping car, ya que hubiese sido imposible encontrar una habitación donde dormir.

Uno de los puntos importantes de Melbourne es el Street art. Hay varias calles llenas de grafitis y a los chicos les encantó.

Nos gustaron tres museos de Melbourne:

El Melbourne Museum (gratis para niños) está muy bien hecho y tiene secciones que les encantaron a Mael, muy interesado últimamente en ciencias y sobre todo pescaditos, muy buena introducción para lo que veremos en la Gran Barrera.

El Museum of Immigration: Australia es un país de inmigrantes. Los inmigrantes ni fueron bien tratados, ni trataron bien a los que vinieron después de ellos. Ni trataron bien a los aborígenes, que estaban allí bien antes que ellos. El museo también explica muy bien el periodo del White Australia Policy, durante el cual solo se aceptaba a inmigrantes blancos (y de preferencia británicos). Si el candidato no era un británico de buena familia, se le hacía un test de lengua. Si sabía hablar inglés, se le hacia el test en un idioma que no conocía y ya está, 8 meses de barco para nada…

Y sobre todo el Shrine of Remembrance, monumento que recuerda a los australianos muertos en las guerras del siglo XX.

También hicimos el Tan Track con Liam, un camino para correr alrededor del jardín botánico. Precioso, pero como solo es de 4km…lo hicimos dos veces J

Por último, el Victoria Market es uno de los mejores que hemos visto y HAY que ir, sobre todo de noche. Se come genial. Comida de todos los países y mi primera sangría en suelo australiano!

A unas 2h de Melbourne se encuentra el Wilson Promontory, donde los Melbournenses van de fin de semana. Hay que decir que el lugar es precioso, con emus, canguros y muchas, muchas playas. Hicimos un trekking hasta el Fort Nepean, desde donde se disparó el primer disparo de toda la Segunda Guerra Mundial, a un barco alemán que quería irse de la bahía de Melbourne justo la misma hora que Inglaterra les declaró la guerra.

Viajar con niños por la Great Ocean Road

Durante la vuelta al mundo hemos hecho varias carreteras míticas, sobre todo la ruta 40 argentina. Hacer la Great Ocean Road en camping car era uno de mis sueños.

La primera parada es la mítica Bells Beach, que el propio Bodhi reconoce como una de las playas surferas míticas en Point Break (“Le llaman Bodhi”). Asi que no es de extrañarse que en Bells Beach haya unos 10 surferos en el mar (rubios, pelo largo y bien morenos), unos 50 quiero-ser-surfero (menos rubios, menos cachas y menos morenos, pero con pelo largo) y unos 1000 turistas sacándose fotos.

Hay varias paradas después que la verdad no son imprescindibles.

Ni la cascada Erskine, ni Lorne, ni Torquay son lugares de mucho interés.

Fuimos después a Cape Otway, para ver el faro. Es bonito, pero la verdad que hacer todo ese camino para ver solo el faro no vale la pena. Pero justo al lado del faro está el camping de Cape Otway, donde dicen que hay muchos koalas…pero no los vimos.

En ese momento empieza lo bueno, con el parque de los doce apóstoles.

La primera parada son los Gibson Steps, donde después de bajar a la playa por las escaleras de Gibson, se puede perder de vista a los turistas y ser un viajero caminando solo 100 metros más por la playa.

Fuimos después a The Grotto, precioso.

La siguiente parada es el London bridge, aunque se derrumbó una parte y ahora es más una isla.

Para terminar en lo mejor, los doce apóstoles. Los vimos en la puesta del sol, un espectáculo extraordinario.

Nos quedamos a dormir en el parking de los doce apóstoles en el camping car para poder despertarse y ver el amanecer, ya que ya habíamos visto el atardecer. Parecía una buena idea.

Pero fue el principio del día de la triple desgracia.

La primera fue sobre las 3 de la mañana. Escuche un ruido en el camping car, pero la verdad, durmiendo en un parking se oyen muchos, así que no preste atención…hasta que oí a Janna gritar. Se nos había colado una persona en el camping car!

Yo sin gafas no lo pude ver bien, pero había un señor que nos dijo, no tengáis miedo, es solo que hace mucho frio afuera… Yo no había cerrado por la noche el camping car, vaya error.

Os imagináis el susto. Por si acaso, hasta este día no les he dicho nada a los chicos, pero os puedo asegurar que a partir de ese momento siempre he verificado que la puerta del camping car este cerrada.

Lo peor es que no pudimos ver el amanecer de los doce apóstoles, ya que llovió toda la noche y toda la mañana.

Las otras dos desgracias fueron en el Tower Hill Reserve. Primero nos cruzamos con un emu, y de repente empezó a correr hacia Janna. Imaginaros un avestruz de 200 kilos corriendo muy rápido hacia ti. Pues Janna empezó a gritar…

Justo después de esta experiencia, encontramos nuestro único canguro de Tower Hill…estaba muerto, completamente aplastado por alguna máquina. Horrible.

Solo nos faltó ver a un koala ahorcado de un árbol…

El resto de la ruta hasta Adelaide es típica australiana. Kilómetros y kilómetros de campos.

La verdad que se nos hizo largo el viaje y además calculamos mal el tiempo, no reservamos el ferry para Kanguroo Island a tiempo y no pudimos ir…

Para terminar, pudimos ver muchos animales en Gorge Wildlife, muy recomendable!  

9 beneficios de dar una vuelta al mundo

Tras haber contado cuánto cuesta hacer una vuelta al mundo, parece lógico que el próximo post sea lo que aporta una vuelta al mundo con tu familia.

Es obviamente a veces duro estar 24 horas al día con tus hijos, 24 horas al día con tu mujer, regularmente cambiando de lugar, de gente, de tipo de comida, de tiempo y teniendo que planificar (o no) todo esto. Tu relación con tus hijos cambia porque tú cambias, porque ellos cambian. Tu relación con tu pareja sufre a veces porque no hay lugar donde refugiarse, no es posible postergar las discusiones ni disimular los problemas. Sufre, pero también se hace más fuerte. Nos volvemos más transparentes el uno al otro.

Estar lejos de tu familia, de tus amigos, es duro, tanto para tus hijos como para ti.

Así que llevarte a tus hijos a dar una vuelta al mundo cuesta dinero y cambia tus relaciones familiares más cercanas.

La pregunta clave es, ¿ha valido la pena?

Estos son nuestros nueve beneficios de nuestra vuelta al mundo.

1. Tener experiencias extraordinarias en lugares de ensueño.

Es lo más evidente. Hacer un trek de 150 kilómetros con los niños y terminar en el Macchu Picchu, estar solos en la gran muralla de China, recorrer toda Oceanía en camping car, el azul del mar de Polinesia, cumplir un sueño y ver los Moais de la isla de Pascua, la ruta 40 de Argentina….

Recuerdos en un año que durarán toda la vida. 

Lo mejor, los recuerdos que tienen los niños y que íbamos comentando durante el viaje, o los que contaban a sus amigos en sus llamadas por Skype o WhatsApp. Lo recuerdan todo, lo aprovechan todo. Tal vez de manera diferente, más orientado a lo insólito. Pero en una vuelta al mundo, lo insólito se convierte en cotidiano, así que aprovéchalo, que ellos lo aprovecharan.

2. Aprovechar para formarse

Una de los puntos clave es cómo hicimos para la educación de los niños. Nuestros hijos siguen la educación francesa, ya que somos franceses, y en Francia la educación es obligatoria, la escolarización no. Se puede hacer homeschooling sin problema solo hace falta seguir el programa y enviar los deberes cada dos semanas a un profesor. Los niños tendrán notas como todos los niños y al final del año pasaran o no de curso. 

En España creo que el sistema es más o menos el mismo.

Los niños empezaron las «clases» en agosto, mientras aun estábamos en España, para saber cómo funcionaba. No llevamos ningún libro en papel, solo un par de tablets y hojas para que los niños escribieran en papel los deberes.

Empezamos muy mal, con muy muy malas notas en el primer examen. Creo que eso les ayudó a concentrarse y saber que no les iban a regalar el año escolar. Al final, tuvieron muy buenas notas el resto del año.

Más o menos fueron de agosto a octubre el primer trimestre y terminaron el segundo trimestre el 15 noviembre. Se tomaron 2 meses enteros de vacaciones y volvieron a estudiar el 23 de enero hasta el 25 de marzo, donde terminaron el año escolar. Estudiaban unos cinco días a la semana, donde fuera (bus, avión, tren o coche), un máximo de dos horas al día. 

Les pregunte si querían hacer un segundo año escolar, pero me miraron con cara de “de que vas????»

La realidad es que no fue fácil, los estudios podían transformarse en peleas y no es divertido ni para padres ni para niños y a veces todos hubiéramos preferido estar en otro lugar. 

No solo hicieron las clases, también hicieron clases de programación vía scratch o code.org. Pero es complejo porque se necesita conexión internet.

Janna se apuntó a un master de entrenador personal para poder ejercer a la vuelta. 

Por otra parte, también nos sacamos el PADI open water, para poder hacer buceo sin monitor por todo el mundo!

3. Conocer y admirar a tus hijos (y a tu pareja)

Mi realidad es que en mi trabajo me voy temprano y vuelvo tarde y cansado. Siempre creí que «conocía» a mis hijos y a mi pareja, pero entendí durante el viaje muchas cosas sobre cómo son mis niños realmente. 

Liam me mostró su faceta más creativa, buscando soluciones a sus problemas. Es un chico con mucha resiliencia y cuando quiere algo, encuentra la manera de hacerlo y me gusta que lo intente hasta que lo consigue. 

Mael es un niño muy sensible pero al mismo tiempo el más generoso y altruista de todos nosotros. Un chico con mucho instinto, curioso y con ganas de aprender. 

Mi mujer me sorprendió buscando mil  maneras para siempre mantenernos en un lugar lo más parecido posible a un hogar, cosa cuya importancia me costó reconocer. Tuvo la paciencia para ser no solo la madre de sus hijos, sino también la fuerza de ser su maestra. 

4. Aprender idiomas

Tenemos la suerte que Janna es profesora de inglés y también de haber estado cinco meses en países de lengua inglesa (o donde no hay otro idioma para comunicarse con la gente que el ingles).

Al finalizar el año escolar, a final de marzo, Janna les dio clases cada día a los niños de inglés. 

También empezamos a ver series o películas en inglés, al principio porque no había otra opción y después ya como método educativo.

El resultado es que los niños pueden mantener una buena conversación en inglés. No es perfecto, pero lo será.

Cuando los veo hablar, jugar o reírse con otra gente o niños de habla inglesa, sé que vamos por buen camino y que ha valido la pena.

5. Desarrollar la confianza en uno mismo

Mis hijos nunca fueron tímidos. Pero a Liam le costaba soltarse con extraños y Mael quería impresionar a los demás así que no paraba de hablar 😉

En este viaje noté un cambio.

Tenían tantas ganas de conocer a otros niños que se acercaban a todos a hablar, fuese cual fuese el idioma. 

Al final, hablaban con todos, adultos y niños.

Recuerdo que en el trek de la garganta del salto del tigre, en China, conocimos a gente de Inglaterra, Nueva Zelanda, África del Sur… hablaron con todos, hicieron el trek delante de todos y fundamentalmente, no era una «carga» ir con niños sino un placer. 

La confianza en si también se ve en como querían mostrar que son cada vez más mayores. De querer hacer las compras y ayudar, a buscar lugares donde ir, a ir solos en los treks…

Ahora en la vuelta quieren ir en bus solos al cole, lo que muestra la confianza que tienen en ellos mismos (o las pocas ganas de estar con nosotros 😉

6. Transmitir quien eres a tus hijos. 

A veces no sé si es un beneficio 😉

La verdad es que durante un año y 24 horas al día juntos, no puedes mentir ni fingir quien eres. Transmites tus valores a tus hijos porque hablas de todo y todo el día. Y el día es largo, las 24 horas.

A veces se te hará largo 😉

Entonces los niños se quedan con todo, con lo bueno y con lo malo de quien eres. Hay cosas de mí y de mi mujer de las cuales no estamos particularmente orgullosos y que hubiésemos preferido que se queden en nuestra generación. Pero es difícil ir contra natura en muchas cosas y algunas se les van pegando.

Las cosas buenas que les hemos transmitido:

La importancia de hacer deporte y de cuidar tu físico. Cada día o casi hicieron deporte o una actividad física fuerte.

La importancia del respeto al otro y a aceptar las diferencias

La resiliencia.  Si quieres algo, tienes que pelear por ello y si te esfuerzas, lo consigues. Por ejemplo Liam quiso aprender a hacer pinos en febrero y a principios de marzo, aprendió a aguantar más de 30 segundos en pino. Eso sí, se dio muchos golpes para conseguirlo.

La importancia de formarse para su futuro.

Que la relación entre hermanos es lo más preciado de la vida. 

Que siempre hay una manera de conseguir las cosas y tu trabajo es buscarlo.

A no hacer a los demás lo que no quieres que se te haga a ti. 

Las cosas malas me las guardo para mí, pero en norma general son un espejo de mis defectos…

7. Que la gente es mucho mejor de lo que piensas

En una época fui fan de Paulo Coelho. En el Alquimista, Paulo decía que cuando realmente quieres algo, el universo aspira a que realices tu deseo. 

Pues en esta vuelta al mundo, la gente aspiró a que nuestro viaje fuera hermoso. Desde mi hermana que aprendió a conducir para quedarse en mi casa y cuidar de mi perra, mi madre que me envió todos los libros posibles y mi padre y mis amigos que nos vinieron a ver a otro continente. 

Pero lo más fueron los amigos que nos hicimos en la vuelta.

Gente que no conocíamos y que nos abrió su casa y que fue de lo más bonito del viaje. En todos los continentes. Markus en Peru, Felipe en Argentina, Kerry en Nueva Zelanda, Nicolas en Sydney, Kristien en Shangai y Xia de Pekin…y muchas más que hicieron que cada día aprendamos una cosa más que el día anterior. 

8. Tiempo para leer

Nos llevamos dos kindles y no fueron suficientes 😉

Al principio los chicos no estaban mucho por la labor, así que hubo que empezar por obligar a leer…

Hasta que encontramos lo que funcionaba. A los dos les gustaron la fantasía y la ciencia ficción. Se leyeron unos treinta libros cada uno.

La verdad que era un placer cuando en los transportes los niños leían los kindle…era sentarse en el bus o el metro y sacar los kindles. 

El resultado es que nosotros tuvimos que encontrar momentos para leer también. 

9. Perder la vagancia

Te debe haber pasado. Tras trabajar toda la semana, podrías ir el fin de semana a la playa o la montaña…pero está a dos horas de coche…y la verdad, da mucha pereza.

Pues lo bueno de tener un año es que pierdes esa pereza. ¿Dos horas de conducir para ver un museo? No hay problema.

Es más, seguramente el hecho de no trabajar es que tienes pilas duracell de las que no acaban nunca. 

Yo personalmente lo note a la vuelta, cuando por el día trabajaba y por la noche hacia arreglos en casa u otras cosas. Mi hermana no me podía seguir el ritmo.

Es un año de recargar pilas, pero haciendo miles de cosas, no quedándose en casa.

Espero, querido lector, que tu tambien puedas vivir esa experiencia.

¿Cuánto cuesta dar una vuelta al mundo?

Esta pregunta me la han hecho miles de veces, antes de salir, durante el viaje y ahora que se acerca el final, seguro que me la harán a la vuelta. Así que me dije, mejor hago un post de blog y a lo mejor otra gente aprende gracias a ello. 

Cuánto cuesta depende de muchos factores, que vamos a ver a continuación:

El coste de irse de viaje

Si piensas que el único gasto que tendrás son los aviones o la comida en destino, estás equivocado. Antes que tomes el primer avión vas a tener que preparar tu vida a una larga ausencia y eso vale dinero:

¿Vives en casa en propiedad? Vas a tener que buscar inquilino

¿Tienes muebles? Mudanza y meterlos en un almacén

¿Tienes perro? ¿Quién lo va a cuidar en tu ausencia? 

¿Coches o moto? ¿Qué harás con ellos? 

Hay muchas preguntas que vas a tener que hacerte y un costo importante en cada una de ellas. Esta es una de las razones por las cuales irse a los veinte años es más barato y fácil que irse con dos niños. Este costo para nosotros fue alto, pero al no estar todo el mundo en la misma situación no lo incluiré en el cálculo. 

Cuidado, este gasto a la vuelta también existe. Vas a tener que volver a mudar tus muebles a tu casa. Tal vez buscar nuevo piso. Tal vez necesites volver a comprarte otro coche. ¿Buscar trabajo? Es imprescindible tener un colchón para la vuelta. Pero claro, depende de la situación de cada uno. 

Por otra parte, también está el coste de oportunidad de viajar. El dinero que dejas de recibir, el crecimiento laboral que se estanca por estar un año afuera…Es algo que cada persona deberá valorar. 

El confort que quieres:

Se puede viajar y dormir en plan albergue con habitación y baño compartido, en couchsurfing sin pagar o en hotel cinco estrellas. Tu presupuesto bajará o subirá en función del confort que desees. Creo que lo importante es saber el tipo de confort mínimo que deseas y utilizarlo en todo el viaje. Para nosotros, lo mínimo fue siempre que el lugar sea mínimamente limpio por las fotos o comentarios de clientes y que el baño sea privado, no compartido. Lo cual hace que solo podemos reservar en airbnb o hoteles pequeños. De media, hemos gastado menos de 10€ por persona y día con estos criterios. 

Hemos comido siempre en la calle, comida local. Siempre que nos ha sido posible hemos comprado en supermercados y cocinado. No solamente por una cuestión de presupuesto, pero es que comer afuera durante 12 meses cada día, realmente no es bueno. 

El itinerario

Para darte una idea, puedes vivir de lujo en malasia una semana entera y gastarte menos que durmiendo en un albergue de polinesia. Al hacer tu “itinerario de vuelta al mundo”, saber el coste de vida de cada país es imprescindible. A menor presupuesto, tendrás que evitar ciertos destinos (Australia, Nueva Zelanda, USA, Polinesia, Japón….). Lo bueno es que hay muchos países donde el euro da para mucho viaje. 

La dictadura del “ya que estamos aquí”

Estas cuatro palabras, “ya que estamos aquí”, son la principal razón de terminar por encima del presupuesto. Durante el tiempo de tu viaje, para nosotros de un año, estarás en lugares increíbles, lejos de tu casa y, sobre todo, lugares donde seguramente no vuelvas más. Así que, “ya que estamos aquí”, vas a querer ir a todos los lugares posibles, hacer todas las atracciones posibles y experimentar la mejor comida del lugar…ya que es lo que hacemos todos de vacaciones. Pero esto no son vacaciones, es un año de tu vida, es tu nueva rutina. 

“ya que estamos aquí” no puede funcionar. No lo puedes hacer todo ni puedes probar todo. Vas a tener que elegir si no quieres que tu presupuesto explote. 

En que se gasta el dinero en una vuelta al mundo:

  • Seguro médico: Hemos tomado Europ Assistance, con cobertura en todos los países del mundo (es más barato si no viajas a Estados Unidos). Total: 502€ por un año entero de viaje por persona en coverfy, la mejor app para pillar un seguro online. El problema que tiene es que tiene una franquicia de 60€ por accidente y solo tuvimos un problema: en Nueva Zelanda, a Liam le picaron terriblemente los mosquitos. Consulta y farmacia nos costó 81€. El seguro nos devolvió 21€…pero bueno, el seguro de salud mejor pagarlo y que no pase nada.
  • Visados: Tuvimos que pagar el ESTA en Estados Unidos (14 USD por cuatro) y sobre todo el visado a China (casi 300€ para los cuatro, más casi 200€ de traducción de un documento que no vi que se necesitaba hasta estar en la embajada). Así que 545€ en total para los cuatro, 136€ por cabeza. 
  • Transporte:
    • Decidimos no tomar un billete vuelta al mundo, para tener más flexibilidad y porque hemos tomado tantos aviones que sale más a cuenta tomarlos uno por uno en nuestro caso
    • Hemos viajado de todas las maneras posibles, siempre en clase económica
      • Noches de bus en Perú y Bolivia para ahorrar en alojamiento
      • Aviones locales y low cost. Intentando reservar con la máxima antelación cuando era posible y sabíamos las fechas en las que íbamos a estar en el lugar
      • Tren bala en China
      • Alquiler de coche en Argentina y Chile (8000km ☺) y también en Hawaii
      • Autocaravana en Nueva Zelanda y Australia (experiencia increíble). Este gasto lo pongo en transporte…pero hubiese podido ponerlo en alojamiento. 
      • En las ciudades caras tomamos el transporte público (Sydney, Shanghai…). En las ciudades baratas tomamos Uber o su equivalente local. 
    • Al hacer tantos viajes, el gasto se disparó y nos gastamos 6380€ cada uno. 
  • Alojamiento:
    • El alojamiento suele ser el coste principal de un viaje alrededor del mundo. Para nosotros no lo fue por la configuración del viaje
    • Hicimos doce intercambios de casa (cuando tú vas a casa de alguien y esa persona va a tu casa, sin intercambio monetario). Lo bueno es que lo utilizamos en los lugares caros. Los doce intercambios que hicimos fueron
      • Argentina
        • San Carlos de Bariloche
        • Buenos Aires
      • Chile
        • Isla de Pascua
      • Hawaii (Estados Unidos)
        • Kauai
        • Isla Grande de Hawaii, donde pasamos navidad y fin de año con nuestra familia
      • Polinesia Francesa
        • Moorea
      • Nueva Zelanda
        • Auckland y Whangamata (una casa, dos intercambios)
      • Australia
        • Tasmania
        • Perth – Western Australia
        • Mooloolaba – Sunshine Coast
        • Sydney
      • China
        • Shanghai
        • Pekin
    • Estos intercambios rebajaron fuertemente el coste de alojamiento. Por otra parte, durante 65 noches dormimos en un camping car, en Nueva Zelanda y Australia, así que solo pagamos alojamiento en lugares baratos (por ejemplo, en China evitar pagar alojamiento en Shanghai o Beijing es muy conveniente).
    • La dictadura del “ya que estamos aquí” hizo que hicimos dos gastos imprevistos en alojamiento. Nos hicimos una mini luna de miel en una isla de Polinesia con Janna mientras los niños estaban de campamento y, en el mes de mayo, en familia pillamos un buen hotel en las islas Perhentian, frente al mar. A pesar de estos dos gastos, mantuvimos nuestro objetivo de estar a menos de 10€ por persona y noche. 
    • En total, dormimos 162 noches en hoteles o airbnb, gastando 1603€ por persona
  • Comida
    • Hemos comido siempre comida local, en la calle. Esto aumento el presupuesto de imodium y otros antidiarreicos, pero disminuye tu presupuesto de comida. 
    • Janna y yo intentábamos salir de noche romántica cada dos semanas. Los niños nos pedían por favor que salgamos para tener un poco de tiempo libre sin nosotros. 
    • Íbamos a restaurantes de vez en cuando los cuatro. Pero tanto en intercambio como en camping car, desayunábamos, comíamos y cenamos en “casa”, comprando todo en supermercado. Pero claro, comprar leche en china vale más caro que desayunar fideos en la calle…así que se puede hasta llamar lujoso.
    • En total, hemos gastado 3900€ en comida por persona. Lo cual hace una media de 11.5€ por día y persona. 
  • Ocio (visitas, museos, parques, deporte…)
    • Este apartado suele ser el que más se dispara durante un viaje. Sobre todo, si viajas con niños. El día son 24h y habitualmente están ocupados con la escuela, el futbol, los amigos…aquí siguen habiendo 24h en los cuales hay que hacer algo. 
    • Hicimos algunas cosas fuera de presupuesto (ya que estamos aquí…), por ejemplo, tomar un avión para ver la gran barrera de coral, sacarse el PADI para poder bucear…
    • Visitando cada día, nuestro presupuesto en ocio se fue a 3865€ por persona ya que fuimos a lugares caros (Nueva Zelanda, Australia, Polinesia y China esencialmente).
  • Escuela: Pues sí, la educación no tiene precio, pero tiene un coste. La escuela online de los niños costo 2050€ para los dos. Janna hizo un master de entrenador personal, que costo 400€. Así que el total para los cuatro fue 2450€, 612€ por persona
  • Otros: son de tipo comunicación o compras. Para comunicar se necesita generalmente una tarjeta SIM local que instalar en tu teléfono. Compras hicimos muy pocas ya que si se hace muchas hay que cargarlas. En total gastamos 480€ por persona para todo el año. 

Haciendo la suma, el total sale a 17,748€ por persona para estar un año fuera. Se puede hacer más barato claro, dependiendo de destinos y actividades. 

Puede ser mucho dinero y además no incluye los costes de irse y volver (ver más arriba). A día de hoy, a un día de terminar la vuelta al mundo, lo considero la mejor inversión que he hecho en la vida. En otro post, pondré todos los beneficios de este viaje con mis hijos y mi mujer. 

Para terminar, algunos consejos para que tu vuelta al mundo te sea más barata:

  • Cuando puedas, planifica con tiempo: el transporte te sale más barato si lo planificas con tiempo. 
  • El ocio, siempre cómpralo en destino. Puedes comprarlo por internet, pero siempre en webs locales y en destino. Busca webs tipo groupon locales que te reducirán el coste. 
  • Regatea SIEMPRE. Pide descuento SIEMPRE. Porque sois familia, porque sois extranjeros, porque sois simpáticos, porque es baja temporada, porque…siempre hay razón para pagar menos. Una sonrisa ayuda mucho
  • Hazte pasar por local cada vez que puedas. Me han tomado por Argentino en Argentina, Chileno en Chile y residente en Australia y Nueva Zelanda. La realidad es que en los parques naturales argentinos, los autóctonos pagan la cuarta parte que los extranjeros, así que aprende a decir che pibe rápidamente. Lo mismo en casi cada país. 
  • Enseña la austeridad a tus hijos. A poder vivir y ser felices con pocas posesiones materiales. Te lo agradecerán y les será muy útil más tarde. 
  • Durante tu viaje, conocerás a mucha gente.  Muchos te darán consejos, otros te invitarán a su casa, a comer, a cenar, a dormir… A nosotros nos ha pasado en Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia, China…Siempre di que sí. No solo por el dinero que te ahorras, sino también porque suelen ser los mejores momentos del viaje, cuando estas con gente del país y los empiezas a conocer de verdad. La gente es mejor de lo que pensamos y estos viajes ayudan a confirmarlo. 

Viajar con niños a Nueva Zelanda (II) Isla del Sur

Para pasar de la Isla del Norte a la Isla del Sur, hay que tomar un ferry en Wellington. Dos compañías, Blueridge y Interislander lo hacen, y no hagáis como nosotros, reservad con antelación sino o es muy caro, o hay que esperar unos días en Wellington. El ferry es caro, a nosotros nos costó 400$, de los cuales 300$ era por el camping car.

Durante la travesía se puede hacer varias cosas: ver una película, ver el paisaje de fjordos, hacer los deberes o escribir el blog. Obviamente, hicimos los dos últimos. Somos así.

La isla del Sur nos recordó a Islandia, por los paisajes, las cabras y los cambios de temperatura.

La isla del Sur es una región poco poblada, solo un millón de habitantes para un territorio grande como la mitad de España. Pero tuvimos la mala suerte de visitarla en pleno año nuevo chino (es el año del cerdo) así que hay que corregir las estadísticas demográficas. En la Isla del Sur en febrero, hay un millón de neozelandeses, cuarenta millones de cabras y cien millones de chinos. Buena preparación para lo que nos espera en junio.

A estas alturas, ya éramos profesionales en el tema camping car, así que nos movíamos con mucha facilidad por la isla. Teníamos un itinerario bien diseñado, pero tuvimos que cambiarlo por el tiempo. Empezó a llover fuerte durante una semana en la costa oeste (donde están los glaciares Franz Josef y Fox) así que preferimos no ir. Aunque lo que me da más pena fue no haber podido hacer el Milford track, 60 km preciosos entre Milford Sound y cerca de Te Anau, pero no se puede hacer en un día ni por partes (es todo o nada). Todas las cabinas para dormir por el camino están reservadas casi seis meses antes. Habrá que volver entonces.

La primera noche, al llegar del ferry, la pasamos en una playa desierta. Aunque no os lo creáis, me tome una sidra y aprovechamos para inmortalizar la ocasión.

Viajar a Abel Tasman con niños

El parque Abel Tasman es una de las nueve Great Walks de nueva Zelanda. La idea es simple. Tomas un barco que te lleva a una playa y vuelves…dependiendo de cuanto quieres caminar.

Cuando le dijimos al capitán del barco que queríamos ir a Bark Bay, nos miró y dijo, ¿estáis seguros? Son 20 kilómetros para volver. Mael me preguntó, sin subida? No, solo playa. Vamos!

Antes de llevarnos a Bark Bay, fuimos a ver la Split Apple rock. Para mí esto no puede ser natural J

Desde Bark Bay hasta Marahau, son efectivamente 20 kilómetros de caminata, muy bonitas. Lo mejor sin duda es la real fruit ice cream al final. Es un helado de vainilla al que ponen frutos rojos congelados y lo mezclan para hacer un helado de frutos rojos en tiempo real. Buenísimo.

Lo peor de Abel Tasman es que aprendimos que la batería de un camping car no es eterna cuando te olvidas las luces puestas durante todo el día mientras haces 20 kilómetros de trek…

Viajar a Kaikoura con niños

No habíamos pensado ir a Kaikoura, ya que lo que teníamos pensado era ir a los glaciares. Pero al llover muy fuerte en la costa Oeste, decidimos ir por la costa Este y no nos arrepentimos.

Kaikoura tiene tres puntos importantes:

  • Una de nuestras mejores comidas en Nueva Zelanda, el Seafood Barbecue. Comimos una langosta, vendida el peso, buenísima
langosta de Kaikoura…
  • Una caminata, muy tranquila por las playas y los precipicios de Kaikoura, la Península Walkway. Las vistas son espectaculares
  • Ver los leones marinos desde MUY cerca. Me saqué una foto a unos 10 metros de uno… sin ver que había otro a 2 metros de mi. Casi lo piso y el león marino hizo un movimiento como si me fuera a comer! Casi me muero del susto…

En Mount Cook tuvimos la mala suerte de estar junto a miles de turistas así que el paseo no lo podemos recomendar, aunque las vistas son guapas. Estábamos en fila india en un trekking de 12km. Al final, no lo terminamos.

Lo que sí podemos recomendar entre Mount Cook y Queenstown es la ciudad de Wanaka, sobre todo por tener en un pueblo tan pequeño uno de los museos de ilusión y magia más bonitos que he visto.

Hacer el Routeburn Track con niños

Al día siguiente empieza lo más bonito del camino. El Routeburn track. Es una de las 9 Great Walks de Nueva Zelanda. El Routeburn dicen que es el más bonito. Son 32km de paisajes diferentes cada 5 minutos. Se suele hacer en 2 ó 3 días, hay varios campings en el camino pero obviamente, como en todo Great Walk, hay que reservarlo como seis meses antes. Nosotros pensamos que 32km se hacen en un día sin problema, aun con niños…

Pero tiene un problema, Empiezas esos 32km y cuando terminas, tu coche está 330km más lejos en ruta! No es como Tongariro que tienes que tomar un minibús durante 20 min. Aquí el transporte es complejo. Así que si vas en tu propio coche, tienes dos opciones:

  • Hay algunas empresas fundadas por triatletas que hacen corriendo el routeburn track y vuelven con tu coche, así que cuando tú llegas al destino tienes tu coche listo. Ideal! Pero hay más coches que quieren hacerlo que triatletas disponibles.
  • Hacer medio Routeburn track y volver por el mismo camino. Pero claro, eso significa hacer 16km ida y vuelta, 2 veces…total, 64km… The Divide se situa entre Queenstown y Milford así que eso es lo que hicimos.

Experiencia genial, solo hace falta ver las fotos!

esto es la primera parte, de Routeburn Shelter a Harris Saddle

Y esto es la parte de The Divide a Harris Saddle 🙂

Viajar con niños a Milford Sound

El sur y los Fjordos son parada obligatoria. Hay dos puntos muy importantes.

Hacer el Milford Track, unos 60 km…que deberían ser fantásticos ya que pasas por glaciares, montañas, ríos y cascadas…pero que no se pueden hacer en un solo día y todos los refugios estaban ocupados.

Además, este es aún peor a nivel logístico que el Routeburn Track, ya que se sale de Milford Sound y después se llega al lago Te Anau, donde hay que organizar un barco que te lleva a Te Anau Downs, donde hay que organizar un bus que te traiga otra vez a Milford Sound, 200km más lejos…Casi casi es más fácil volver por el mismo camino J

Será para otra vez con Kike 🙂

Lo que sí pudimos hacer es un crucero por los Fjordos de Milford y eso es algo imperdible

Viajar a Dunedin con niños

Dunedin es una pequeña ciudad del sur de nueva Zelanda, con varios puntos de interés:

  • Tener la calle con más pendiente del mundo. Mael se la hizo corriendo…pero hacia abajo. Yo llego a hacer eso y me quedo sin rodillas.
  • Un Jardín chino muy bonito y el museo
  • El centro, con la plaza octogonal
  • Nada más! Nos fuimos rápido J

Antes de terminar en Christchurch, justo tres semanas antes de los horribles atentados, descansando tranquilamente de tanto trek, visitamos los Moeraki Boulders, unas rocas muy inusuales en una playa preciosa!

Viajar con niños a Nueva Zelanda: (I) Isla del Norte

Bienvenidos a la Tierra del Medio. Lo primero que se ve en el aeropuerto de Auckland es una estatua gigante de Thrain, el enano, abuelo de la estrella del Hobbit Thorin. ¿Que cómo sabemos todo eso? Pues porque en Nueva Zelanda, nos hemos visto las seis películas de El Hobbit y El Señor de los Anillos, obviamente.

Tuvimos la suerte de venir a Nueva Zelanda desde Polinesia Francesa y no desde España, así que tuvimos solo 5 horas de viaje en vez de 35h. Pero el cambio horario fue mayor. Entre Polinesia y Nueva Zelanda hay 23 horas de cambio horario. La línea de cambio de día está entre Polinesia y Nueva Zelanda, así que en nuestra vuelta al mundo hay un día que no existió: el 18 de enero.

En Nueva Zelanda hicimos un intercambio, con una familia que tiene dos casas, en Auckland y en Coromandel.

Viajar con niños a Auckland

Auckland es una ciudad muy vivible, tiene dos bahías muy diferentes, playas de arena blanca en una y arena negra en otra, un volcán y miles de lugar donde ir… a los que no fuimos porque Liam se encontraba mal. Lo habían picado los mosquitos fuerte en Polinesia y se rascó hasta el punto que sus piernas le dolían. Así que médico, medicación y reposo. Solo pudimos estar una tarde visitando Auckland y otra viendo el Zoo. Lo divertido del Zoo es que la parte menos interesante es la de Nueva Zelanda. Este país no tiene animales grandes originarios de Nueva Zelanda, así que su mascota es el Kiwi, un pájaro bastante feo que no puede volar. Yo pensaba que era el kiwi por la fruta…pero al ir al supermercado me di cuenta que los kiwis (la fruta) son importados…

Viajar con niños a Coromandel

Coromandel es la península al este de Auckland. Vale totalmente la pena pararse unos días para conocer el lugar. Nos organizamos rápidamente con un plan muy claro:

Durante el día visitar, hay bastantes lugares a menos de una hora en coche que valen la pena. Durante las tardes, nos íbamos al wharf (un mini puerto donde están los mini barcos) y los chicos pudieron saltar al agua desde un trampolín. Los chicos se hicieron amigos de neozelandeses y hasta una de ellas se enamoró de Liam….pero no puedo contar más bajo amenaza. (solo puedo decir que ella se quedo en la friendzone)

Los puntos que vimos en Coromandel:

The Pinnacles: Precioso trek de 20km, unas 8 horas ida y vuelta con buenas subidas y mejores vistas. Muy chulo, vale la pena.

Cathedral Cove: Playa ultra turística, tanto que no se puede aparcar. Se llega tomando un bus y caminando unos treinta minutos. Es muy conocida por las vistas que tiene, las rocas y sobre todo por su arco tallado en medio de la roca. Totalmente recomendable. Por cierto, es la playa de Narnia, como bien me recuerda Mael.

Hot Water Beach: situada cerca de Cathedral Cove, lo ideal es ir el mismo día al atardecer. Debajo de la playa hay un pozo enorme de agua hirviendo. Así que la gente viene a esta playa con palas y cavan un agujero en medio de la playa. Parecen las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Del agujero sale agua caliente que combinada al agua de mar hacen unas mini saunas en medio de la playa. La verdad, los niños se pasaron tres horas haciendo el agujero perfecto mientras Janna y yo estábamos en un agujero mirándolos. Cuando cae el sol, la marea tapa todos los agujeros (a pesar de la resistencia feroz de los chicos) y la playa se vuelve otra vez normal, hasta el día siguiente.

Hobbiton: El mismo día que teníamos que visitar Hobbiton me encontré un anillo por la calle. Los chicos se pusieron felices de saber que serían portadores del anillo de poder en su visita a Hobbiton, la ciudad de los hobbits. ¡Hay que ser muy fan del señor de los anillos, pero claramente lo somos ya que nos encantó!

Hobbiton está en un pueblo llamado Matamata, en medio del campo. Los precios son carísimos ya que no somos los únicos fans del señor de los anillos, pero claramente se puede decir que al dueño de la granja donde esta Hobbiton le toco la lotería. La familia Alexander posee unas 1000 hectáreas, donde hay unas 500 vacas, pero sobre todo le sobraba tierra así que se la alquiló a Peter Jackson para que allí situara la Comarca del Señor de los Anillos. Hicieron la peli, quitaron todo y se fueron. Salvo que empezaron a venir fans que querían ver donde se rodó la película. Pero claro, no podían ver nada. Salvo que la película fue un mega éxito y decidieron hacer el Hobbit en el mismo lugar. En ese momento, el señor Alexander vio el negocio. En vez de hacer las casas de la Comarca de plástico o papel y quitarlas rápido, las hicieron de verdad… y ahora Hobbiton es uno de los puntos más visitados de Nueva Zelanda. Poder tomar una Ginger Beer en el Green Tavern es espectacular!

Viajar con niños a Bay of Islands

Fuimos a Bay of Islands desde Auckland tras coger el camping car. Por cierto, podéis leer nuestro post sobre Viajar por Nueva Zelanda en camping car.

La primera noche, al ser un poco rookies con esto del camping car y no estar seguros de si poder dormir o no en la naturaleza, fuimos al parque Tawharanui y asistimos a uno de los atardeceres más bonitos….y a uno de los amaneceres más bonitos, ya que teníamos tanto miedo que nos pusieran una multa que nos despertamos al alba!

Llegamos entonces a la Bay of Islands, donde tomamos un crucero a Hole in the Rock. El crucero también tenía que permitirnos nadar con delfines, uno de los sueños de Janna. Los pudimos ver, pero al tener bebes delfines no nos permitieron nadar con ellos. En el crucero también nos paramos en una isla de la Bay of Islands, un espectáculo como podéis ver en las fotos.

Visitamos Russell, que fue la primera capital de Nueva Zelanda. Es divertido para nosotros europeos cuando ves los carteles de Historic Building o Historic place en Nueva Zelanda. El edificio más antiguo que se conserva de Nueva Zelanda es de final del siglo XIX. El edificio de mi piso en Paris creo que fue construido antes J

En Russell dormimos directamente frente a la playa, obviamente totalmente prohibido pero nadie nos dijo nada, así que… Los chicos se pasaron la tarde buscando y comiendo mariscos.

Después de Bay of Islands, tuvimos la duda entre ir más al norte para ver ninety mile beach (una de las playas más largas del mundo) o ir más al sur. Unos neozelandeses amigos nos dijeron mejor el sur, donde hay menos turistas y mejores playas así que allí fuimos. Encontramos en Whale Bay una playa preciosa, no tan bonita como las de Polinesia pero poco le faltaba. Y no había NADIE!

Viajar con niños a Rotorua

Rotorua es EL punto turístico de la Isla del Norte. Pero la verdad no fue nuestro punto favorito, seguramente por la cantidad de turistas. Nosotros al ser viajeros intentamos evitarlos, pero no siempre es fácil J

Rotorua es una ciudad en medio de un volcán (al lado no, en medio). Toda la ciudad huele a azufre, la comida huele a azufre, la ropa huele a azufre. Al cabo de 15 minutos, hueles a azufre. Tardas bastante en acostumbrarte. Vas a un parque para intentar respirar aire puro y en medio hay un mini lago que huele a azufre.

En Rotorua hay cada jueves un Night Market, aunque el mercado de noche termina a las 9 de la noche y es aun de día. En el mercado se come fenomenal, los mejores dumplings que comimos hasta ahora (los mejores de mi vida como diría mi mamá), seguramente hasta que lleguemos a China. (nota: estoy publicando mientras estamos en Malasia, y debo decir que en el mercado de Kuala Lumpur son mejores…)

Los Redwoods Treewalks son una de las atracciones de Rotorua. Los turistas van todos por arriba, a ver los Kauri, los arboles nacionales de Nueva Zelanda. La verdad es que se ve igual de bien desde abajo y sobre todo, por debajo es gratis. Hicimos una pequeña caminata de 10 kilómetros, donde por suerte no olía más a azufre, por la noche, dormimos en los Waikate Hotsprings, baños de agua caliente.

Pero el punto más importante de Rotorua es Wai-O-Tapu, donde la actividad volcánica esta en plenitud. Hay un Geyser que se llama Lady Knox que a las 10h15 se pone en erupción. Pero claro, una vez que has ido a Islandia, Wai-o-Tapu es un poco decepcionante. En Islandia el Geyser sale cada x minutos, fuerte, quemando y alto. En Wai-o-Tapu, hay unas doscientas personas sentadas delante de unas piedras, llega una chica, le pone unos polvos a un agujero adentro de las piedras y tres minutos después sale un líquido con burbujas del agujero, un poco cuando pones leche a hervir. Los niños pensaron obviamente que eso es trampa, que no es un geyser, que ellos han visto geysers con su tía en Islandia, que ellos no son turistas… total, bonito, pero no fundamental

Saliendo de Rotorua dirección Tongariro, pasamos por Taupo que tiene dos características: tiene el McDonald´s elegido como el más bonito del mundo (aunque la comida es la misma) y hay una atracción llamada hole in one. Es un hoyo de golf en medio del lago que tienes que meter desde la orilla del lago, a 100 metros. Vale un dólar la bola y la gente compra de a cien. Nos quedamos treinta minutos y nadie consiguió siquiera acercarse. Al finalizar el día, debe haber miles de bolas en el lago que tienen que ir a buscar. Buen negocio!

Viajar a Tongariro con niños

Tongariro es Mordor así que no fue difícil convencer a los niños que tenían que llevar el anillo de poder desde Hobbiton (la comarca) a Tongariro (Mordor) para poder así llevarlo a la montaña del destino.

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El Tongariro Alpine Crossing es un precioso trek de 20 kilómetros que pasa por paisajes hermosos. Hay momentos que son un poco duros, pero más la bajada que resbala mucho que la subida en si. Es considerado uno de los treks más bonitos del mundo así que hay mucha gente que lo hace. Pero el lugar es tan grande y las vistas tan buenas que no te sientes agobiado.

Terminamos en Wellington, donde nos quedamos un par de días haciendo deporte, festejando el cumpleaños de Janna que hacia pole y visitando el museo Te Papa, muy bonito. Museo ideal en el país ideal.

Viajar a la isla de Pascua con niños

Siempre fue uno de mis sueños ir a la Isla de Pascua. Mis niños no sabían ni siquiera dónde estaba la isla. Pero conocían los Moais gracias a Fortnite. Así que tuvieron ganas de conocerlos todos. Y eso fue lo que hicimos J

Hemos aprendido muchas cosas sobre la Isla yendo cinco días, sobre todo su historia. La isla es un gran ejemplo sobre el impacto del hombre, sobre explotación de recursos y su impacto en nuestra casa.

El pueblo Rapa nui colonizó la isla alrededor del siglo XII, pero entre el siglo XV y XVIII empezaron a construir Moais, uno a cada jefe de clan y a cada clan uno todavía más grande, para mostrar su poderío. Los moais se preparaban en la cantera de Rano Raraku y los desplazaban hasta diferentes partes de la isla, más o menos a unos 20km. Para hacer eso, se necesitaban recursos, gente y sobre todo madera, que en este tipo de isla escaseaba…La madera era lo que permitía crear barcos para poder pescar, así que la comida empezó a faltar.

Eso creó peleas entre diferentes clanes, se habla de canibalismo y guerras, aunque lo que más se ve son los moais en el suelo, tirados por un clan cuando ganaba una batalla a otro clan. Los esclavistas peruanos del siglo XIX no ayudaron a la población de la isla. De 15.000 personas se pasó a menos de 1000 a final del siglo XIX, aunque ahora ya hay 7.500 rapanuis.

Hay miles de moais en la isla, la mitad están en la Rano Raraku, la fabrica de Moais (de la cual hablaremos más adelante); la otra mitad están un poco por toda la isla y la inmensa mayoría en el suelo, caídos. Puede ser porque se les cayó entre Rano Raraku y el lugar dónde querían dejarlo (y después, vete tú a levantar esa estatua de 50 toneladas…) o porque un clan venció a otro clan y claro, lo primero que hizo fue tirar sus moais al suelo.

La verdad es que la isla de Pascua lo tiene todo para gustar. Playas, Volcanes, Historia, Moais…

Hicimos un intercambio de casa con una familia de Hanga Roa, la única ciudad de la isla. La verdad, fue un poco demasiado mercantil para mi gusto, ya que no nos prestó su coche, pero sobre todo, nos cobró (y ganó dinero) con la limpieza de la casa. Todo por norma general es caro en la isla de Pascua.

Hay TANTA demanda turística que las autoridades han puesto un límite en el número de turistas que pueden ir, han prohibido que nadie pueda comprar casa o tierra o instalar un negocio que no sea Rapa Nui y cobran una barbaridad por todo. Así que al final, la mayoría de los Rapa Nui vive del turismo y los empleados son casi todos Chilenos que vienen del continente. Pero nos encontramos también con Rapa Nuis enamorados de su isla, de sus tradiciones y muy buena gente.

Vimos la Isla de Pascua de todas las maneras posibles.

El primer día hicimos un trek hacia  Orongo y Rano Kau. La gente nos decía que es muy duro, mucho que subir…bueno, no es para tanto, se sube fácil. Por el camino vimos nuestro primer Moai J

Rano Kao es un volcán extinto que ahora es una laguna preciosa.

Orongo es, para los que han visto “Rapa Nui” con Kevin Costner, dónde se hacia la competición del hombre-Pajaro. Cada año, el Manutara, un pájaro, plantaba su nido en unos islotes enfrente de la isla de Pascua. Cada clan seleccionaba a su campeón, que tenía que bajar la montaña, nadar hasta la isla, encontrar un huevo, volver a nadar con el huevo, escalar la montaña (sí sí, con el huevito en la mano) y traerlo a su jefe. El primero que llegaba, conseguía que su jefe de clan fuera el jefe de la isla durante un añito! Mucho mejor que nuestra democracia actual.

El segundo día, salimos también a pie para ver los puntos cercanos a Hanga Roa, pero se puso a llover a cantaros. Y en ese momento descubrimos lo simpáticos que eran los Rapa Nui al pararse por la ruta para recogernos y dejarnos en cada Moai. ¡Autostop en la isla de Pascua!

Conseguimos ver un punto importante, Puna Pau. Allí, en un antiguo volcán lleno de roca volcánica rojiza es dónde se fabricaban los “gorros” de los Moais. Estos gorritos pesaban casi 20 toneladas y sí, los ponían arriba de unas estatuas de 15 metros de altura. Fuertes los Rapa Nui…

Al tercer día decidimos alquilar bicicletas para recorrer la isla.

Llegamos a Ahu Akivi, monumento único en la isla de Pascua. Es un Ahu con los siete Moais mirando hacia el mar (aunque al estar en el medio de una isla, estén en la posición que estén, miraran a algún lugar del mar…soy en único blogger que se ha fijado en eso…pero no hay que decir nada). Dicen que los siete moais representan los siete fundadores de Rapa Nui.

De allí, subimos hasta el monte Terevaka, el punto más alto de la Isla. Precioso.

Y nos encontramos un agujero, medio perdido, pero con una bandera Rapa Nui. Los chicos quisieron entrar, Janna también, yo, ni por casualidad (no era por miedo, jugaban River y Boca la final de la libertadores….) Era la cueva de las dos ventanas. Os dejo algunas fotos ya que al no haber ido, poco tengo que decir.

El cuarto día, alquilamos un coche y fuimos a ver el amanecer en Ahu Tongariki, uno de los puntos esenciales de la isla con sus quince Moais. Nos despertamos y cogimos el coche. Era de noche y estaba bien cansadito. Llegamos, aun de noche y lo más raro, no había nadie. El amanecer era a las 6h15. Miro la hora, las cuatro… Teníamos todavía la hora de Chile continental!

Después de dormir en el coche las dos horitas que faltaban, pudimos empezar el día con Tongariki y sus caballos.

Luego fuimos a mi lugar favorito de la isla, Rano Raraku. Parece una fabrica abandonada con moais a medio hacer, medio enterrados por el tiempo, caídos, levantados y en todos los estados. Tuvimos la suerte de ir antes de que los buses de turistas lleguen. Un espectáculo único. Ver Rano Raraku es ver el sufrimiento de muchas personas. Un trabajo enorme, con pocos recursos.

Llegamos después a una de las dos playas de la isla de Pascua: Anakena. Un lugar paradisiaco sin lugar a dudas. Una playa de arena blanca tipo harina, Moais preciosos, barbacoa…¿qué más se puede pedir?

El último dia, fuimos a la playa de Ovahe. Ovahe es una playa de arena rosada, pero sobre todo no hay nadie ya que hay que caminar 20 minutos para llegar y lo mejor, hay sombrita para mi…

Y terminamos el día en Ahu Tahai, dónde admiramos la puesta del sol. Además de unos bailes de Rapa Nui, ¡por supuesto!