Viajar a Parque Zhangjiajie con niños

Atención: este post contiene spoilers. Si no habéis visto la película de Avatar, no aceptamos ninguna responsabilidad.

El parque de Zhangjiajie es conocido mundialmente desde que salió la película Avatar. James Cameron se inspiró de los picos kársticos  (Karstark dice Mael, pero es que está muy enganchado a “Juego de Tronos”) para recrear las montañas donde los pandoreños van a buscar a sus pájaros (o dragones). Tienen que trepar unas montañas que cuelgan encima de las nubes. Pues en Zhangjiajie, cuando hay niebla, la sensación es exactamente la misma.

Zhangjiajie no está para nada preparado para recibir turistas no chinos. Nada está escrito en inglés o prácticamente nada, en la oficina de turismo no se habla inglés…

Pero sí que está preparada para recibir turistas. Es más, hemos caminado más de 30km al día….y nunca hemos puesto el pie en la montaña. Todos los caminos son de piedra (asfaltados no, que queda feo). El primer día, al no saberlo, fuimos todos en zapatillas, preparados para un largo trekking por la montaña…los demás días fuimos en chanclas.

Las instalaciones de Zhangjiajie son increíbles. Trekking para vagos se llama.

¿Quieres subir por una montaña en ascensor? Hay uno en Zhangjiajie.

ascensor Bailong, el mas grande del mundo en exterior

¿Quieres subir desde la ciudad hasta lo más alto de la montaña sin cansarte en el teleférico más largo del mundo, más de 7 kilómetros? Está en Zhangjiajie.

Más increíble, ¿quieres subir por la montaña en una escalera mecánica de más de un kilómetro? No hay problema, ya que estás en Zhangjiajie. De estas, no tome fotos porque hay un millón de personas y no se vería nada, pero prometo que existen Ñ=

En la zona de Zhangjiajie, hay muchísimas cosas para ver. Vale la pena quedarse seis o siete días si se puede. Por orden de prioridad, hablando con mucha gente, seria así:

  1. Parque nacional de Zhangjiajie, visto el tamaño del parque, hay que contar mínimo dos días.
  2. Tianmen Mountain: un día
  3. Gran Canyon Zhangjiajie y Yellow Dragon: un día más
  4. Si tienes más días, piensa en la ciudad de Fenghuang, la ciudad del Fénix, dicen que es preciosa.

Para ver Tianmen Mountain, hay que dormir en Zhangjiajie city. Ciudad donde no hay nada que ver. 

Para ver el parque Zhangjiajie, hay que dormir en Wulingyuan.

Si vas a Zhangjiajie, hay bastantes posibilidades de que seas el único occidental entre miles y miles de chinos. Y si tienes hijos rubios, hay bastantes posibilidades que te paren cada diez minutos para hacerse fotos con ellos. Y si tu mujer hace pole dance, mas.

La montaña de Tianmen con niños

Tianmen es conocido por tres razones:

  • La puerta del paraíso, es una arca natural gigantesca en la montaña
  • La escalera del paraíso, unas 1000 escaleras que llegan hasta la puerta del paraíso, creo que se llama así porque cuando llegas arriba, estás en el paraíso.
  • Los skywalks, caminos de vidrio transparente en un precipicio de 1400 metros de altura, donde simplemente cruzas los dedos que los ingenieros chinos sean buenos.

Se llega a lo alto de Tianmen subiendo con el teleférico más largo del mundo. Siete kilómetros preciosos. Y como es China, a lo alto de la montaña, hay un templo. 

Hay tres tipos de tickets para subir. Aviso, como todo en china, las visitas son caras.

Ticket A: subes en teleférico y bajas en bus

Ticket B: Subes en bus y bajas en telecabina

Ticket C: subes y bajas…en bus

Obviamente, todos quieren el ticket A, así que hay que ir temprano para reservarlo. Fue lo que hicimos. Vale 258 yuans, mitad de precio para los niños.

Coges el teleférico pasando la seguridad como en toda China y llegas arriba después de más o menos 30 minutos.

Al llegar, yo ya empecé a ver que estábamos muy alto y que el precipicio era duro…pero seguí adelante. Pero como soy (muy) propenso al vértigo, me dije que mejor no ir a las skywalk. Los niños fueron a la primera skywalk super tranquilos y volvieron entusiasmados.

Después caminas por un pasillo en el que a la derecha hay vacío, no se ve una montaña. Preferí hacerlo solo mientras Janna y los niños iban delante, para no retrasarlos. Al principio iba bien, pero rápidamente empecé a sentirme mal. Muy mal. Así que le pedí a un señor chino que me ayude…¡pero en vez de seguir adelante me trajo de vuelta atrás!

Así que vuelta a empezar, me volví a lanzar como un valiente. Paso a Paso, intentando respirar bien y concentrándome como Mafalda con su sopa.

En el mismo punto que antes, me volví a sentir mal. El punto era donde el camino se vuelve más estrecho y no hay ninguna montaña que oculte el vacío total de 1500m de la vista. Así que ves vacío o ves vacío. No había manera. Me sentía fatal. Una pareja china paso al lado de mi y les pedí que me ayuden. Me miraron raro al principio, pero me cogió de la mano y por lo menos me llevo en la buena dirección. Seguimos diez metros más y me tuve que parar ya que no podía respirar y me puse a llorar. A partir de ese momento, todos los chinos me empezaron a sacar fotos uno por uno, mientras yo lloraba…Seguimos avanzando y Janna volvió para rescatarme. Yo seguí llorando hasta llegar a tierra firme.

El resto de la montaña Tianmen fue mejor. Creo que ese punto no lo podía pasar ya que la vista del vacío era demasiado fuerte para mí. Los niños se rieron bastante con el Llorón de Tianmen.

Después de ver el templo que construyeron a lo alto de la montaña, volvimos a bajar por las escaleras mecánicas que literalmente atraviesan la montaña y llegamos a la escalera del paraíso.

Un día que vale mucho la pena…si no tienes vértigo claro.

Las montañas de Zhangjiajie

Hay varios puntos donde van los turistas:

  • Yuanjiajie, el más turístico, donde está el Avatar mountain
  • Tianzi Mountain, el más alto de todos, precioso
  • Yangjiajie, por donde se baja después de visitar el avatar mountain, muchas escaleras!
  • Yellow Stone, donde hay muchos monos que te roban la comida
  • El lago Baofeng, fuimos y realmente no vale la pena, mejor pasar más tiempo en el parque

El ticket de Zhangjiajie vale 250 yuanes y es válido cuatro días. Es gratis para los niños hasta catorce años.

El ticket incluye todos los buses que te llevan de un lugar a otro. Como pusimos antes, es trekking para vagos. Nosotros preferimos hacer la mayoría a pie, aunque algún bus cogimos en las secciones bajas.

El ticket no incluye los teleféricos. Pillamos solo uno para ir a Tianzi. Los otros no valen la pena y realmente se puede caminar. Hay un ascensor panorámico en Bailong, para llegar a Avatar mountain, que vale la pena para decir que has subido a la montaña en ascensor. También hay un tren para vagos si es necesario. Al chino no le mola caminar. Básicamente, encontrarás muchísima gente en los puntos de transporte (bus, ascensor, tren, teleférico…) y muy poca gente mientras caminas.

A disfrutar de Zhangjiajie y cuidado con los monos. Primero vio a Janna y le empezó a robar el pepino que estaba comiendo. Después, al ver que yo le decía de todo, se paró y me miró, me enseñó los dientes y os aseguro que me fui sin pedir nada a cambio. Así que fui un llorón en Zhangjiajie…dos veces…

Viajar a Sydney con niños

Viajar a Sydney con niños

Imaginaos una ciudad moderna, al lado del mar, con playas espectaculares, cruzada por tres ríos, con montañas a menos de una hora de coche y sol 300 días al año. Podría ser Barcelona…Se mire por donde se mire, Sydney es una ciudad genial para vivir.

No solamente se come muy bien (mejor que en otros puntos de Australia, al mismo nivel que Melbourne), sino que Sydney ha desarollado una cultura del café total, de tal modo que hay cafés gourmet en todas las calles. Según Janna, nuestra especialista, hay que probarlo.

Estamos ahora en el vuelo que nos lleva a Malasia y la verdad, irnos de Australia nos da mucha pena a todos. E irnos de Sydney aún más. Nos hemos sentido como en casa. Tal vez es porque hicimos un intercambio de casa genial con Karen. Una casa super cómoda, de dos pisos, con piscina, sauna, gimnasio y todo lo necesario…a solo 20 min en barco de la ópera. ¿Lo mejor? Que nos preparó una tarta para que podamos comer cuando lleguemos.

En Sydney hay miles de cosas que ver:

Pasamos dos días enteros en el CBD (central business district, una manera compleja de decir el centro de la ciudad) para caminar por las calles de Sydney y sentir un poco las vibes. Hay dos museos que hacer con niños:

El museo marítimo, donde aparte de la exposición permanente (muy buena) se pueden visitar tres barcos (fragata, un submarino en el cual nunca habíamos estado y un velero sin gran interés)

El powerhouse museum, que mezcla tecnología y diseño. Muy bueno. Había justamente una exposición sobre Star Wars e identidades, donde tenías que descubrir qué tipo de personaje de Star Wars serias en función de tus genes, aprendizajes, mentores…

Puntos que ver en Sydney con niños

Darling Harbour: precioso paseo por el wharf, se puede ver el Sealife Acuarium pero no lo hicimos al ya haber visto mucho nemo y dorys en otras partes

Barangaroo: otro muelle (wharf) al lado del centro a visitar. Playground guapo cerca.

Jardin botánico, Harbour bridge y la Opera: el punto esencial de Sydney. Pasamos por allí también en barco. Pillamos varios ferry, a muchas horas del día y la luz cambia completamente la visión de la ópera.

Fuimos a las blue mountains, la cadena de montañas al lado de Sydney. Hicimos un trek de 10km llamado gran canyon, donde bajabas la montaña y la volvías a subir. Para hacer las cosas fáciles, unas escaleras están esculpidas directamente en la montaña. Muchos puntos de vista guapos por Evans Cliff lookout y Three Sisters.

Pero Sydney son también las playas: Y cada playa tiene su Coastal walk, muy parecido al camino de ronda de la costa brava. Nosotros hicimos dos:

Del spit bridge a Manly beach: preciosa caminata de unos diez kilómetros por el norte de Sydney. Manly beach tiene la característica de tener dos playas, separadas por 200 metros de calle. Una de ellas es tranquila, donde la gente se puede bañar, la otra más para hacer surf.

De Coogee a Bondi beach: otro paseo genial entre dos playas míticas de Sydney. Son solo seis kilómetros, pero está lleno de runners y gente paseando. Lo curioso es ver como hay varias piscinas construidas en el mar, tal vez para proteger a los bañistas de las medusas. Es que los australianos piensan en todo…

Volvimos dos veces a Bondi para ir al Bondi gym. Un gimnasio en frente de la playa, al aire libre, donde los australianos exhiben con orgullo su tableta trabajada y su morenazo. Janna, Liam y Mael estaban en su salsa mostrando abdominales, haciendo gym, pole dance y mirando a los demás gimnastas. Yo por si acaso no me quite la camiseta, no vaya a ser que me pidan cambiarme de playa.

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Viajar al Red Center de Australia con niños

Días 202 a 207 de la vuelta al mundo

Viajar al Red Center con niños

En nuestra vuelta al mundo hemos ido a muchos lugares donde nos gustaría quedarnos más tiempo. Lugares en los que la calidad de vida ayuda a aprovechar aún más las atracciones del lugar.

No es el caso del Red Center.

A pesar de haber llegado al segundo día de primavera, el calor es asfixiante desde la salida del avión. En cuanto caminas, una legión de moscas se acumula en tu alrededor. El sol no para, no hay una nube en el horizonte. El único momento de paz se produce cuando el aire acondicionado, que no nos gusta, está a tope.

El Red Center es una región árida, donde nada crece, con 20 de las 25 serpientes más venenosas del planeta. Y claro, aquí es donde vive ahora la mayoría de los aborígenes.

Después de quitarles la tierra, de poner en marcha un régimen supremacista blanco (hasta 1967…), declarar Australia Terra Nullius (tierra de nadie) para así poder colonizarla con la conciencia tranquila y de casi aniquilar a la población aborigen….les ofrecieron un acuerdo.

Los blancos se quedan las regiones fértiles del Sur, las playas, las costas y básicamente todas partas donde haya recursos naturales, los aborígenes se pueden quedar el Red Center, el calor y las moscas.

Hoy los aborígenes tienen una esperanza de vida 20 años menor que la del resto de los australianos, viven en la pobreza y el alcohol, y representan el 25% de los presos a pesar de ser solo el 2% de la población (quedan menos de 400.000 aborígenes).

La verdad es que la región del Red Center me recordó a la región de los parques nacionales de Estados Unidos. Pero los grandes parques (Zion, Gran Canyon, Bryce…) me gustaron muchísimo más.

La primera etapa es de Alice Springs a Mc Donnell Rangers Park. Alice Springs es un pueblo en el medio de la nada donde es importante comprar todo lo necesario para el viaje. Son 1500km para hacer bien el Red Center así que hay que estar preparado. Fuera de Alice Springs, en el outback, los precios suben de manera exponencial, sea por la dificultad de llevar las cosas allí o por la falta de competencia.

El West Mc Donnell es un muy bonito parque con varias caminatas que les gustaron a los chicos, sobre todo Simpson´s Gap. Lo más interesante del lugar es ver los diferentes pozos de agua donde se puede bañar, aunque el agua esté helada.

Dormimos en Glen Helen, entre las moscas y el agua.

Para ir de Glen Helen a Kings Canyon, hay dos rutas. La primera es una ruta de tierra, que son solo 200km. Se llama la Meerenie Loop y para tomarla hay que ir con un permiso especial ya que es ruta aborigen. Pues se necesita un 4×4 y no nos dieron el permiso. Así que tuvimos que volver a Alice Springs e ir vía autopista, así que el segundo día fue básicamente 700km de ruta a través del desierto.

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Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta que hicimos bien de no venir en camping car. Las distancias en el Red Center son enormes, los precios de la gasolina son muy altos para Australia (básicamente en el red center es el mismo precio que en EspañaJ).

En Kings Canyon pudimos aprovechar la puesta del sol y poco más, ya que nos teníamos que despertar temprano para hacer la Kings Canyon Walk Rim. Nos despertamos a las 5 de la mañana para que el calor y las moscas fueran soportables (las moscas duermen la noche para estar bien en forma durante el día) y fuimos clementes al dejar dormir a los niños en el campamento mientras Janna y yo íbamos a hacer la caminata.

Muy lindo Canyon por cierto!

Dejamos el plato fuerte para el final. Salimos de Kings Canyon sobre las 10 de la mañana y llegamos a Uluru sobre las 2 de la tarde. Justo a tiempo para verlo con la puesta del sol en el horizonte

la primera vista de uluru

El calor es muy fuerte en el Red Center por la tarde, es difícil estar afuera lo que lo convierte en un destino difícil con niños. Los chicos fueron a la piscina para refrescarse, Janna y yo hicimos la siesta. Creo que es la primera siesta o casi en toda la vuelta al mundo!

Visitamos Kata Tjuta al anochecer, haciendo una larga caminata para admirar los puntos de vista.

Después de dormir nos despertamos otra vez a las 5 de la mañana para ver el amanecer en Uluru.

Y después dar toda la vuelta de la roca. Mi idea de Uluru siempre fue una roca compacta, pero no. Hay muchas cuevas donde los aborígenes vivían, pozos de agua para los animales, plantas…

Precioso Uluru, aunque Kata Tjuta fue el preferido de los niños y de Janna.

En Uluru hay que reservar el alojamiento con mucha antelación. Nosotros reservamos tarde y la primera noche fue carísima. La segunda directamente no encontramos. Por suerte teníamos el vuelo por la mañana temprano así que simplemente dormimos en el coche. La primera vez en la vuelta al mundo que no tenemos un sitio donde dormir…

Viajar a Malasia con niños

Después de cuatro meses entre Australia y Nueva Zelanda, se nos hace un poco raro llegar a Malasia. Nos pone muy tristes también saber que es la penúltima etapa de nuestro viaje.

Al llegar a Penang, varias cosas son evidentes. Hace un calor terrorífico, húmedo, pegajoso. Estamos en Asia y la gente no está acostumbrada a ver niños rubitos. A Mael le tocan todo el día el pelo, se lo acarician todo el día y él aguanta estoicamente. Se come en los puestos de la calle, los food stalls. La verdad que se come muy bien en Penang, no son los baristas trendys de las playas de Bondi Beach o Melbourne, son mucho más auténticos y sobre todo, baratos! Después de Australia, Nueva Zelanda, Polinesia o Hawaii, la verdad es que viene bien tener que pagar 2 euros por una comida.

A pesar de que Malasia es un país de mayoría musulmana,  la comunidad de Penang es a 80% china, lo que se refleja en la comida y sobre todo en cómo la gente está vestida.

Lo primero fue visitar Georgetown, la capital de la isla. Penang es una mezcla de muchas comunidades y se ve en sus templos.

Visitamos el templo budista Wat Chalyamangalaram. Es un templo Thai con uno de los Buddha acostados más grandes del mundo, más de treinta y tres metros, junto con los dragones y gigantes de la entrada. Lo que más me gustó fue una sala un poco al exterior con cuadros de templos budistas en otros países (Laos, Cambodia, Pakistan, Sri Lanka…)

Justo enfrente está el templo birmano Dhammikarama con un Buddha de pie de diez metros. La otra particularidad son la serie de cuadros sobre la creación del budismo. A los chicos les encantó.

Mas en el centro de Georgetown está la Peranakan Mansion, una casa reconvertida en museo que vale la pena visitar para ver su museo de joyas y ver cómo se vivía en el Penang del siglo XIX…si eras el hombre más rico de la ciudad que había hecho fortuna con el tráfico de opio.

Después de ver algunos templos más y que unas diez personas más le hayan tocado el pelo a Mael, fuimos al Wonderfood Museum, una genial exposición muy recomendable para ir con niños y conocer la comida malasiana y sus mezclas!

Nuestra última visita de Georgetown fue la Blue Mansion, lugar guapo para sacarse algunas fotos pero que para nosotros no tuvo el encanto de la Paranakan Mansion.

En Penang también vimos el Escape Park, el parque temático más grande de Malasia. Está dividida en dos partes, una parte aventura y una parte acuática. Hicieron concursos todo el día. Janna se apuntó al concurso de trapecio, obviamente una crack del pole tiene un poco de ventaja. Mael gano los concursos de Diver of the day (mejor salto de trampolín de cinco metros) y flipper of the day, en el cual Liam llegó segundo. Mi participación fue anecdótica, pero la familia dejó alto el listón.

Al día siguiente vimos Entopia, uno de los parques con más mariposas del mundo. A los chicos y mayores les encantó poder ver cómo las mariposas se te posaban en manos, pies y cara. Las cucarachas u otros insectos no tuvieron tanto éxito.

Al salir, Mael se llevó un cuchillo del restaurante.

“¿Qué vas a hacer con el cuchillo?”

“El próximo que me toque la cabeza, le corto la mano”, dijo sonriendo.

Creo que la sexta temporada de Juego de tronos debería ser la última.

Para terminar, dejo algunas fotos de kuala lumpur, las islas perhentian donde nos sacamos el PADI y borneo, que creo entender por Edu que la parte indonesia es preciosa, pero que a nosotros la parte malasiana no nos termino de gustar

Viajar de Melbourne a Adelaide con niños

Días 192 a 202 de la vuelta al mundo

Viajar con niños a Melbourne

Melbourne es la ciudad donde se vive mejor del mundo. No lo decimos nosotros, sino que es un ranking de ciudades establecido con criterios objetivos y del cual los Melboursianos están muy orgullosos.

Nosotros podemos confirmar que se vive muy bien allá. Ha sido el lugar donde mejor hemos comido en Australia, comimos helados espectaculares (aunque no tan buenos como los de Argentina…) así como buen pato Pekín (que esperamos comer mejor en Pekín).

Por otra parte, los transportes son gratuitos en el centro de la ciudad. Muy útil, sobre todo que es un tramway y que va a todas partes.

Fuimos por pura casualidad durante el gran premio de Fórmula 1, así que tuvimos suerte de haber alquilado un camping car, ya que hubiese sido imposible encontrar una habitación donde dormir.

Uno de los puntos importantes de Melbourne es el Street art. Hay varias calles llenas de grafitis y a los chicos les encantó.

Nos gustaron tres museos de Melbourne:

El Melbourne Museum (gratis para niños) está muy bien hecho y tiene secciones que les encantaron a Mael, muy interesado últimamente en ciencias y sobre todo pescaditos, muy buena introducción para lo que veremos en la Gran Barrera.

El Museum of Immigration: Australia es un país de inmigrantes. Los inmigrantes ni fueron bien tratados, ni trataron bien a los que vinieron después de ellos. Ni trataron bien a los aborígenes, que estaban allí bien antes que ellos. El museo también explica muy bien el periodo del White Australia Policy, durante el cual solo se aceptaba a inmigrantes blancos (y de preferencia británicos). Si el candidato no era un británico de buena familia, se le hacía un test de lengua. Si sabía hablar inglés, se le hacia el test en un idioma que no conocía y ya está, 8 meses de barco para nada…

Y sobre todo el Shrine of Remembrance, monumento que recuerda a los australianos muertos en las guerras del siglo XX.

También hicimos el Tan Track con Liam, un camino para correr alrededor del jardín botánico. Precioso, pero como solo es de 4km…lo hicimos dos veces J

Por último, el Victoria Market es uno de los mejores que hemos visto y HAY que ir, sobre todo de noche. Se come genial. Comida de todos los países y mi primera sangría en suelo australiano!

A unas 2h de Melbourne se encuentra el Wilson Promontory, donde los Melbournenses van de fin de semana. Hay que decir que el lugar es precioso, con emus, canguros y muchas, muchas playas. Hicimos un trekking hasta el Fort Nepean, desde donde se disparó el primer disparo de toda la Segunda Guerra Mundial, a un barco alemán que quería irse de la bahía de Melbourne justo la misma hora que Inglaterra les declaró la guerra.

Viajar con niños por la Great Ocean Road

Durante la vuelta al mundo hemos hecho varias carreteras míticas, sobre todo la ruta 40 argentina. Hacer la Great Ocean Road en camping car era uno de mis sueños.

La primera parada es la mítica Bells Beach, que el propio Bodhi reconoce como una de las playas surferas míticas en Point Break (“Le llaman Bodhi”). Asi que no es de extrañarse que en Bells Beach haya unos 10 surferos en el mar (rubios, pelo largo y bien morenos), unos 50 quiero-ser-surfero (menos rubios, menos cachas y menos morenos, pero con pelo largo) y unos 1000 turistas sacándose fotos.

Hay varias paradas después que la verdad no son imprescindibles.

Ni la cascada Erskine, ni Lorne, ni Torquay son lugares de mucho interés.

Fuimos después a Cape Otway, para ver el faro. Es bonito, pero la verdad que hacer todo ese camino para ver solo el faro no vale la pena. Pero justo al lado del faro está el camping de Cape Otway, donde dicen que hay muchos koalas…pero no los vimos.

En ese momento empieza lo bueno, con el parque de los doce apóstoles.

La primera parada son los Gibson Steps, donde después de bajar a la playa por las escaleras de Gibson, se puede perder de vista a los turistas y ser un viajero caminando solo 100 metros más por la playa.

Fuimos después a The Grotto, precioso.

La siguiente parada es el London bridge, aunque se derrumbó una parte y ahora es más una isla.

Para terminar en lo mejor, los doce apóstoles. Los vimos en la puesta del sol, un espectáculo extraordinario.

Nos quedamos a dormir en el parking de los doce apóstoles en el camping car para poder despertarse y ver el amanecer, ya que ya habíamos visto el atardecer. Parecía una buena idea.

Pero fue el principio del día de la triple desgracia.

La primera fue sobre las 3 de la mañana. Escuche un ruido en el camping car, pero la verdad, durmiendo en un parking se oyen muchos, así que no preste atención…hasta que oí a Janna gritar. Se nos había colado una persona en el camping car!

Yo sin gafas no lo pude ver bien, pero había un señor que nos dijo, no tengáis miedo, es solo que hace mucho frio afuera… Yo no había cerrado por la noche el camping car, vaya error.

Os imagináis el susto. Por si acaso, hasta este día no les he dicho nada a los chicos, pero os puedo asegurar que a partir de ese momento siempre he verificado que la puerta del camping car este cerrada.

Lo peor es que no pudimos ver el amanecer de los doce apóstoles, ya que llovió toda la noche y toda la mañana.

Las otras dos desgracias fueron en el Tower Hill Reserve. Primero nos cruzamos con un emu, y de repente empezó a correr hacia Janna. Imaginaros un avestruz de 200 kilos corriendo muy rápido hacia ti. Pues Janna empezó a gritar…

Justo después de esta experiencia, encontramos nuestro único canguro de Tower Hill…estaba muerto, completamente aplastado por alguna máquina. Horrible.

Solo nos faltó ver a un koala ahorcado de un árbol…

El resto de la ruta hasta Adelaide es típica australiana. Kilómetros y kilómetros de campos.

La verdad que se nos hizo largo el viaje y además calculamos mal el tiempo, no reservamos el ferry para Kanguroo Island a tiempo y no pudimos ir…

Para terminar, pudimos ver muchos animales en Gorge Wildlife, muy recomendable!  

9 beneficios de dar una vuelta al mundo

Tras haber contado cuánto cuesta hacer una vuelta al mundo, parece lógico que el próximo post sea lo que aporta una vuelta al mundo con tu familia.

Es obviamente a veces duro estar 24 horas al día con tus hijos, 24 horas al día con tu mujer, regularmente cambiando de lugar, de gente, de tipo de comida, de tiempo y teniendo que planificar (o no) todo esto. Tu relación con tus hijos cambia porque tú cambias, porque ellos cambian. Tu relación con tu pareja sufre a veces porque no hay lugar donde refugiarse, no es posible postergar las discusiones ni disimular los problemas. Sufre, pero también se hace más fuerte. Nos volvemos más transparentes el uno al otro.

Estar lejos de tu familia, de tus amigos, es duro, tanto para tus hijos como para ti.

Así que llevarte a tus hijos a dar una vuelta al mundo cuesta dinero y cambia tus relaciones familiares más cercanas.

La pregunta clave es, ¿ha valido la pena?

Estos son nuestros nueve beneficios de nuestra vuelta al mundo.

1. Tener experiencias extraordinarias en lugares de ensueño.

Es lo más evidente. Hacer un trek de 150 kilómetros con los niños y terminar en el Macchu Picchu, estar solos en la gran muralla de China, recorrer toda Oceanía en camping car, el azul del mar de Polinesia, cumplir un sueño y ver los Moais de la isla de Pascua, la ruta 40 de Argentina….

Recuerdos en un año que durarán toda la vida. 

Lo mejor, los recuerdos que tienen los niños y que íbamos comentando durante el viaje, o los que contaban a sus amigos en sus llamadas por Skype o WhatsApp. Lo recuerdan todo, lo aprovechan todo. Tal vez de manera diferente, más orientado a lo insólito. Pero en una vuelta al mundo, lo insólito se convierte en cotidiano, así que aprovéchalo, que ellos lo aprovecharan.

2. Aprovechar para formarse

Una de los puntos clave es cómo hicimos para la educación de los niños. Nuestros hijos siguen la educación francesa, ya que somos franceses, y en Francia la educación es obligatoria, la escolarización no. Se puede hacer homeschooling sin problema solo hace falta seguir el programa y enviar los deberes cada dos semanas a un profesor. Los niños tendrán notas como todos los niños y al final del año pasaran o no de curso. 

En España creo que el sistema es más o menos el mismo.

Los niños empezaron las «clases» en agosto, mientras aun estábamos en España, para saber cómo funcionaba. No llevamos ningún libro en papel, solo un par de tablets y hojas para que los niños escribieran en papel los deberes.

Empezamos muy mal, con muy muy malas notas en el primer examen. Creo que eso les ayudó a concentrarse y saber que no les iban a regalar el año escolar. Al final, tuvieron muy buenas notas el resto del año.

Más o menos fueron de agosto a octubre el primer trimestre y terminaron el segundo trimestre el 15 noviembre. Se tomaron 2 meses enteros de vacaciones y volvieron a estudiar el 23 de enero hasta el 25 de marzo, donde terminaron el año escolar. Estudiaban unos cinco días a la semana, donde fuera (bus, avión, tren o coche), un máximo de dos horas al día. 

Les pregunte si querían hacer un segundo año escolar, pero me miraron con cara de “de que vas????»

La realidad es que no fue fácil, los estudios podían transformarse en peleas y no es divertido ni para padres ni para niños y a veces todos hubiéramos preferido estar en otro lugar. 

No solo hicieron las clases, también hicieron clases de programación vía scratch o code.org. Pero es complejo porque se necesita conexión internet.

Janna se apuntó a un master de entrenador personal para poder ejercer a la vuelta. 

Por otra parte, también nos sacamos el PADI open water, para poder hacer buceo sin monitor por todo el mundo!

3. Conocer y admirar a tus hijos (y a tu pareja)

Mi realidad es que en mi trabajo me voy temprano y vuelvo tarde y cansado. Siempre creí que «conocía» a mis hijos y a mi pareja, pero entendí durante el viaje muchas cosas sobre cómo son mis niños realmente. 

Liam me mostró su faceta más creativa, buscando soluciones a sus problemas. Es un chico con mucha resiliencia y cuando quiere algo, encuentra la manera de hacerlo y me gusta que lo intente hasta que lo consigue. 

Mael es un niño muy sensible pero al mismo tiempo el más generoso y altruista de todos nosotros. Un chico con mucho instinto, curioso y con ganas de aprender. 

Mi mujer me sorprendió buscando mil  maneras para siempre mantenernos en un lugar lo más parecido posible a un hogar, cosa cuya importancia me costó reconocer. Tuvo la paciencia para ser no solo la madre de sus hijos, sino también la fuerza de ser su maestra. 

4. Aprender idiomas

Tenemos la suerte que Janna es profesora de inglés y también de haber estado cinco meses en países de lengua inglesa (o donde no hay otro idioma para comunicarse con la gente que el ingles).

Al finalizar el año escolar, a final de marzo, Janna les dio clases cada día a los niños de inglés. 

También empezamos a ver series o películas en inglés, al principio porque no había otra opción y después ya como método educativo.

El resultado es que los niños pueden mantener una buena conversación en inglés. No es perfecto, pero lo será.

Cuando los veo hablar, jugar o reírse con otra gente o niños de habla inglesa, sé que vamos por buen camino y que ha valido la pena.

5. Desarrollar la confianza en uno mismo

Mis hijos nunca fueron tímidos. Pero a Liam le costaba soltarse con extraños y Mael quería impresionar a los demás así que no paraba de hablar 😉

En este viaje noté un cambio.

Tenían tantas ganas de conocer a otros niños que se acercaban a todos a hablar, fuese cual fuese el idioma. 

Al final, hablaban con todos, adultos y niños.

Recuerdo que en el trek de la garganta del salto del tigre, en China, conocimos a gente de Inglaterra, Nueva Zelanda, África del Sur… hablaron con todos, hicieron el trek delante de todos y fundamentalmente, no era una «carga» ir con niños sino un placer. 

La confianza en si también se ve en como querían mostrar que son cada vez más mayores. De querer hacer las compras y ayudar, a buscar lugares donde ir, a ir solos en los treks…

Ahora en la vuelta quieren ir en bus solos al cole, lo que muestra la confianza que tienen en ellos mismos (o las pocas ganas de estar con nosotros 😉

6. Transmitir quien eres a tus hijos. 

A veces no sé si es un beneficio 😉

La verdad es que durante un año y 24 horas al día juntos, no puedes mentir ni fingir quien eres. Transmites tus valores a tus hijos porque hablas de todo y todo el día. Y el día es largo, las 24 horas.

A veces se te hará largo 😉

Entonces los niños se quedan con todo, con lo bueno y con lo malo de quien eres. Hay cosas de mí y de mi mujer de las cuales no estamos particularmente orgullosos y que hubiésemos preferido que se queden en nuestra generación. Pero es difícil ir contra natura en muchas cosas y algunas se les van pegando.

Las cosas buenas que les hemos transmitido:

La importancia de hacer deporte y de cuidar tu físico. Cada día o casi hicieron deporte o una actividad física fuerte.

La importancia del respeto al otro y a aceptar las diferencias

La resiliencia.  Si quieres algo, tienes que pelear por ello y si te esfuerzas, lo consigues. Por ejemplo Liam quiso aprender a hacer pinos en febrero y a principios de marzo, aprendió a aguantar más de 30 segundos en pino. Eso sí, se dio muchos golpes para conseguirlo.

La importancia de formarse para su futuro.

Que la relación entre hermanos es lo más preciado de la vida. 

Que siempre hay una manera de conseguir las cosas y tu trabajo es buscarlo.

A no hacer a los demás lo que no quieres que se te haga a ti. 

Las cosas malas me las guardo para mí, pero en norma general son un espejo de mis defectos…

7. Que la gente es mucho mejor de lo que piensas

En una época fui fan de Paulo Coelho. En el Alquimista, Paulo decía que cuando realmente quieres algo, el universo aspira a que realices tu deseo. 

Pues en esta vuelta al mundo, la gente aspiró a que nuestro viaje fuera hermoso. Desde mi hermana que aprendió a conducir para quedarse en mi casa y cuidar de mi perra, mi madre que me envió todos los libros posibles y mi padre y mis amigos que nos vinieron a ver a otro continente. 

Pero lo más fueron los amigos que nos hicimos en la vuelta.

Gente que no conocíamos y que nos abrió su casa y que fue de lo más bonito del viaje. En todos los continentes. Markus en Peru, Felipe en Argentina, Kerry en Nueva Zelanda, Nicolas en Sydney, Kristien en Shangai y Xia de Pekin…y muchas más que hicieron que cada día aprendamos una cosa más que el día anterior. 

8. Tiempo para leer

Nos llevamos dos kindles y no fueron suficientes 😉

Al principio los chicos no estaban mucho por la labor, así que hubo que empezar por obligar a leer…

Hasta que encontramos lo que funcionaba. A los dos les gustaron la fantasía y la ciencia ficción. Se leyeron unos treinta libros cada uno.

La verdad que era un placer cuando en los transportes los niños leían los kindle…era sentarse en el bus o el metro y sacar los kindles. 

El resultado es que nosotros tuvimos que encontrar momentos para leer también. 

9. Perder la vagancia

Te debe haber pasado. Tras trabajar toda la semana, podrías ir el fin de semana a la playa o la montaña…pero está a dos horas de coche…y la verdad, da mucha pereza.

Pues lo bueno de tener un año es que pierdes esa pereza. ¿Dos horas de conducir para ver un museo? No hay problema.

Es más, seguramente el hecho de no trabajar es que tienes pilas duracell de las que no acaban nunca. 

Yo personalmente lo note a la vuelta, cuando por el día trabajaba y por la noche hacia arreglos en casa u otras cosas. Mi hermana no me podía seguir el ritmo.

Es un año de recargar pilas, pero haciendo miles de cosas, no quedándose en casa.

Espero, querido lector, que tu tambien puedas vivir esa experiencia.

¿Cuánto cuesta dar una vuelta al mundo?

Esta pregunta me la han hecho miles de veces, antes de salir, durante el viaje y ahora que se acerca el final, seguro que me la harán a la vuelta. Así que me dije, mejor hago un post de blog y a lo mejor otra gente aprende gracias a ello. 

Cuánto cuesta depende de muchos factores, que vamos a ver a continuación:

El coste de irse de viaje

Si piensas que el único gasto que tendrás son los aviones o la comida en destino, estás equivocado. Antes que tomes el primer avión vas a tener que preparar tu vida a una larga ausencia y eso vale dinero:

¿Vives en casa en propiedad? Vas a tener que buscar inquilino

¿Tienes muebles? Mudanza y meterlos en un almacén

¿Tienes perro? ¿Quién lo va a cuidar en tu ausencia? 

¿Coches o moto? ¿Qué harás con ellos? 

Hay muchas preguntas que vas a tener que hacerte y un costo importante en cada una de ellas. Esta es una de las razones por las cuales irse a los veinte años es más barato y fácil que irse con dos niños. Este costo para nosotros fue alto, pero al no estar todo el mundo en la misma situación no lo incluiré en el cálculo. 

Cuidado, este gasto a la vuelta también existe. Vas a tener que volver a mudar tus muebles a tu casa. Tal vez buscar nuevo piso. Tal vez necesites volver a comprarte otro coche. ¿Buscar trabajo? Es imprescindible tener un colchón para la vuelta. Pero claro, depende de la situación de cada uno. 

Por otra parte, también está el coste de oportunidad de viajar. El dinero que dejas de recibir, el crecimiento laboral que se estanca por estar un año afuera…Es algo que cada persona deberá valorar. 

El confort que quieres:

Se puede viajar y dormir en plan albergue con habitación y baño compartido, en couchsurfing sin pagar o en hotel cinco estrellas. Tu presupuesto bajará o subirá en función del confort que desees. Creo que lo importante es saber el tipo de confort mínimo que deseas y utilizarlo en todo el viaje. Para nosotros, lo mínimo fue siempre que el lugar sea mínimamente limpio por las fotos o comentarios de clientes y que el baño sea privado, no compartido. Lo cual hace que solo podemos reservar en airbnb o hoteles pequeños. De media, hemos gastado menos de 10€ por persona y día con estos criterios. 

Hemos comido siempre en la calle, comida local. Siempre que nos ha sido posible hemos comprado en supermercados y cocinado. No solamente por una cuestión de presupuesto, pero es que comer afuera durante 12 meses cada día, realmente no es bueno. 

El itinerario

Para darte una idea, puedes vivir de lujo en malasia una semana entera y gastarte menos que durmiendo en un albergue de polinesia. Al hacer tu “itinerario de vuelta al mundo”, saber el coste de vida de cada país es imprescindible. A menor presupuesto, tendrás que evitar ciertos destinos (Australia, Nueva Zelanda, USA, Polinesia, Japón….). Lo bueno es que hay muchos países donde el euro da para mucho viaje. 

La dictadura del “ya que estamos aquí”

Estas cuatro palabras, “ya que estamos aquí”, son la principal razón de terminar por encima del presupuesto. Durante el tiempo de tu viaje, para nosotros de un año, estarás en lugares increíbles, lejos de tu casa y, sobre todo, lugares donde seguramente no vuelvas más. Así que, “ya que estamos aquí”, vas a querer ir a todos los lugares posibles, hacer todas las atracciones posibles y experimentar la mejor comida del lugar…ya que es lo que hacemos todos de vacaciones. Pero esto no son vacaciones, es un año de tu vida, es tu nueva rutina. 

“ya que estamos aquí” no puede funcionar. No lo puedes hacer todo ni puedes probar todo. Vas a tener que elegir si no quieres que tu presupuesto explote. 

En que se gasta el dinero en una vuelta al mundo:

  • Seguro médico: Hemos tomado Europ Assistance, con cobertura en todos los países del mundo (es más barato si no viajas a Estados Unidos). Total: 502€ por un año entero de viaje por persona en coverfy, la mejor app para pillar un seguro online. El problema que tiene es que tiene una franquicia de 60€ por accidente y solo tuvimos un problema: en Nueva Zelanda, a Liam le picaron terriblemente los mosquitos. Consulta y farmacia nos costó 81€. El seguro nos devolvió 21€…pero bueno, el seguro de salud mejor pagarlo y que no pase nada.
  • Visados: Tuvimos que pagar el ESTA en Estados Unidos (14 USD por cuatro) y sobre todo el visado a China (casi 300€ para los cuatro, más casi 200€ de traducción de un documento que no vi que se necesitaba hasta estar en la embajada). Así que 545€ en total para los cuatro, 136€ por cabeza. 
  • Transporte:
    • Decidimos no tomar un billete vuelta al mundo, para tener más flexibilidad y porque hemos tomado tantos aviones que sale más a cuenta tomarlos uno por uno en nuestro caso
    • Hemos viajado de todas las maneras posibles, siempre en clase económica
      • Noches de bus en Perú y Bolivia para ahorrar en alojamiento
      • Aviones locales y low cost. Intentando reservar con la máxima antelación cuando era posible y sabíamos las fechas en las que íbamos a estar en el lugar
      • Tren bala en China
      • Alquiler de coche en Argentina y Chile (8000km ☺) y también en Hawaii
      • Autocaravana en Nueva Zelanda y Australia (experiencia increíble). Este gasto lo pongo en transporte…pero hubiese podido ponerlo en alojamiento. 
      • En las ciudades caras tomamos el transporte público (Sydney, Shanghai…). En las ciudades baratas tomamos Uber o su equivalente local. 
    • Al hacer tantos viajes, el gasto se disparó y nos gastamos 6380€ cada uno. 
  • Alojamiento:
    • El alojamiento suele ser el coste principal de un viaje alrededor del mundo. Para nosotros no lo fue por la configuración del viaje
    • Hicimos doce intercambios de casa (cuando tú vas a casa de alguien y esa persona va a tu casa, sin intercambio monetario). Lo bueno es que lo utilizamos en los lugares caros. Los doce intercambios que hicimos fueron
      • Argentina
        • San Carlos de Bariloche
        • Buenos Aires
      • Chile
        • Isla de Pascua
      • Hawaii (Estados Unidos)
        • Kauai
        • Isla Grande de Hawaii, donde pasamos navidad y fin de año con nuestra familia
      • Polinesia Francesa
        • Moorea
      • Nueva Zelanda
        • Auckland y Whangamata (una casa, dos intercambios)
      • Australia
        • Tasmania
        • Perth – Western Australia
        • Mooloolaba – Sunshine Coast
        • Sydney
      • China
        • Shanghai
        • Pekin
    • Estos intercambios rebajaron fuertemente el coste de alojamiento. Por otra parte, durante 65 noches dormimos en un camping car, en Nueva Zelanda y Australia, así que solo pagamos alojamiento en lugares baratos (por ejemplo, en China evitar pagar alojamiento en Shanghai o Beijing es muy conveniente).
    • La dictadura del “ya que estamos aquí” hizo que hicimos dos gastos imprevistos en alojamiento. Nos hicimos una mini luna de miel en una isla de Polinesia con Janna mientras los niños estaban de campamento y, en el mes de mayo, en familia pillamos un buen hotel en las islas Perhentian, frente al mar. A pesar de estos dos gastos, mantuvimos nuestro objetivo de estar a menos de 10€ por persona y noche. 
    • En total, dormimos 162 noches en hoteles o airbnb, gastando 1603€ por persona
  • Comida
    • Hemos comido siempre comida local, en la calle. Esto aumento el presupuesto de imodium y otros antidiarreicos, pero disminuye tu presupuesto de comida. 
    • Janna y yo intentábamos salir de noche romántica cada dos semanas. Los niños nos pedían por favor que salgamos para tener un poco de tiempo libre sin nosotros. 
    • Íbamos a restaurantes de vez en cuando los cuatro. Pero tanto en intercambio como en camping car, desayunábamos, comíamos y cenamos en “casa”, comprando todo en supermercado. Pero claro, comprar leche en china vale más caro que desayunar fideos en la calle…así que se puede hasta llamar lujoso.
    • En total, hemos gastado 3900€ en comida por persona. Lo cual hace una media de 11.5€ por día y persona. 
  • Ocio (visitas, museos, parques, deporte…)
    • Este apartado suele ser el que más se dispara durante un viaje. Sobre todo, si viajas con niños. El día son 24h y habitualmente están ocupados con la escuela, el futbol, los amigos…aquí siguen habiendo 24h en los cuales hay que hacer algo. 
    • Hicimos algunas cosas fuera de presupuesto (ya que estamos aquí…), por ejemplo, tomar un avión para ver la gran barrera de coral, sacarse el PADI para poder bucear…
    • Visitando cada día, nuestro presupuesto en ocio se fue a 3865€ por persona ya que fuimos a lugares caros (Nueva Zelanda, Australia, Polinesia y China esencialmente).
  • Escuela: Pues sí, la educación no tiene precio, pero tiene un coste. La escuela online de los niños costo 2050€ para los dos. Janna hizo un master de entrenador personal, que costo 400€. Así que el total para los cuatro fue 2450€, 612€ por persona
  • Otros: son de tipo comunicación o compras. Para comunicar se necesita generalmente una tarjeta SIM local que instalar en tu teléfono. Compras hicimos muy pocas ya que si se hace muchas hay que cargarlas. En total gastamos 480€ por persona para todo el año. 

Haciendo la suma, el total sale a 17,748€ por persona para estar un año fuera. Se puede hacer más barato claro, dependiendo de destinos y actividades. 

Puede ser mucho dinero y además no incluye los costes de irse y volver (ver más arriba). A día de hoy, a un día de terminar la vuelta al mundo, lo considero la mejor inversión que he hecho en la vida. En otro post, pondré todos los beneficios de este viaje con mis hijos y mi mujer. 

Para terminar, algunos consejos para que tu vuelta al mundo te sea más barata:

  • Cuando puedas, planifica con tiempo: el transporte te sale más barato si lo planificas con tiempo. 
  • El ocio, siempre cómpralo en destino. Puedes comprarlo por internet, pero siempre en webs locales y en destino. Busca webs tipo groupon locales que te reducirán el coste. 
  • Regatea SIEMPRE. Pide descuento SIEMPRE. Porque sois familia, porque sois extranjeros, porque sois simpáticos, porque es baja temporada, porque…siempre hay razón para pagar menos. Una sonrisa ayuda mucho
  • Hazte pasar por local cada vez que puedas. Me han tomado por Argentino en Argentina, Chileno en Chile y residente en Australia y Nueva Zelanda. La realidad es que en los parques naturales argentinos, los autóctonos pagan la cuarta parte que los extranjeros, así que aprende a decir che pibe rápidamente. Lo mismo en casi cada país. 
  • Enseña la austeridad a tus hijos. A poder vivir y ser felices con pocas posesiones materiales. Te lo agradecerán y les será muy útil más tarde. 
  • Durante tu viaje, conocerás a mucha gente.  Muchos te darán consejos, otros te invitarán a su casa, a comer, a cenar, a dormir… A nosotros nos ha pasado en Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia, China…Siempre di que sí. No solo por el dinero que te ahorras, sino también porque suelen ser los mejores momentos del viaje, cuando estas con gente del país y los empiezas a conocer de verdad. La gente es mejor de lo que pensamos y estos viajes ayudan a confirmarlo. 

Viajar con niños a Nueva Zelanda (II) Isla del Sur

Para pasar de la Isla del Norte a la Isla del Sur, hay que tomar un ferry en Wellington. Dos compañías, Blueridge y Interislander lo hacen, y no hagáis como nosotros, reservad con antelación sino o es muy caro, o hay que esperar unos días en Wellington. El ferry es caro, a nosotros nos costó 400$, de los cuales 300$ era por el camping car.

Durante la travesía se puede hacer varias cosas: ver una película, ver el paisaje de fjordos, hacer los deberes o escribir el blog. Obviamente, hicimos los dos últimos. Somos así.

La isla del Sur nos recordó a Islandia, por los paisajes, las cabras y los cambios de temperatura.

La isla del Sur es una región poco poblada, solo un millón de habitantes para un territorio grande como la mitad de España. Pero tuvimos la mala suerte de visitarla en pleno año nuevo chino (es el año del cerdo) así que hay que corregir las estadísticas demográficas. En la Isla del Sur en febrero, hay un millón de neozelandeses, cuarenta millones de cabras y cien millones de chinos. Buena preparación para lo que nos espera en junio.

A estas alturas, ya éramos profesionales en el tema camping car, así que nos movíamos con mucha facilidad por la isla. Teníamos un itinerario bien diseñado, pero tuvimos que cambiarlo por el tiempo. Empezó a llover fuerte durante una semana en la costa oeste (donde están los glaciares Franz Josef y Fox) así que preferimos no ir. Aunque lo que me da más pena fue no haber podido hacer el Milford track, 60 km preciosos entre Milford Sound y cerca de Te Anau, pero no se puede hacer en un día ni por partes (es todo o nada). Todas las cabinas para dormir por el camino están reservadas casi seis meses antes. Habrá que volver entonces.

La primera noche, al llegar del ferry, la pasamos en una playa desierta. Aunque no os lo creáis, me tome una sidra y aprovechamos para inmortalizar la ocasión.

Viajar a Abel Tasman con niños

El parque Abel Tasman es una de las nueve Great Walks de nueva Zelanda. La idea es simple. Tomas un barco que te lleva a una playa y vuelves…dependiendo de cuanto quieres caminar.

Cuando le dijimos al capitán del barco que queríamos ir a Bark Bay, nos miró y dijo, ¿estáis seguros? Son 20 kilómetros para volver. Mael me preguntó, sin subida? No, solo playa. Vamos!

Antes de llevarnos a Bark Bay, fuimos a ver la Split Apple rock. Para mí esto no puede ser natural J

Desde Bark Bay hasta Marahau, son efectivamente 20 kilómetros de caminata, muy bonitas. Lo mejor sin duda es la real fruit ice cream al final. Es un helado de vainilla al que ponen frutos rojos congelados y lo mezclan para hacer un helado de frutos rojos en tiempo real. Buenísimo.

Lo peor de Abel Tasman es que aprendimos que la batería de un camping car no es eterna cuando te olvidas las luces puestas durante todo el día mientras haces 20 kilómetros de trek…

Viajar a Kaikoura con niños

No habíamos pensado ir a Kaikoura, ya que lo que teníamos pensado era ir a los glaciares. Pero al llover muy fuerte en la costa Oeste, decidimos ir por la costa Este y no nos arrepentimos.

Kaikoura tiene tres puntos importantes:

  • Una de nuestras mejores comidas en Nueva Zelanda, el Seafood Barbecue. Comimos una langosta, vendida el peso, buenísima
las langostas de kaikoura
  • Una caminata, muy tranquila por las playas y los precipicios de Kaikoura, la Península Walkway. Las vistas son espectaculares
  • Ver los leones marinos desde MUY cerca. Me saqué una foto a unos 10 metros de uno… sin ver que había otro a 2 metros de mi. Casi lo piso y el león marino hizo un movimiento como si me fuera a comer! Casi me muero del susto…

En Mount Cook tuvimos la mala suerte de estar junto a miles de turistas así que el paseo no lo podemos recomendar, aunque las vistas son guapas. Estábamos en fila india en un trekking de 12km. Al final, no lo terminamos.

Lo que sí podemos recomendar entre Mount Cook y Queenstown es la ciudad de Wanaka, sobre todo por tener en un pueblo tan pequeño uno de los museos de ilusión y magia más bonitos que he visto.

Hacer el Routeburn Track con niños

Al día siguiente empieza lo más bonito del camino. El Routeburn track. Es una de las 9 Great Walks de Nueva Zelanda. El Routeburn dicen que es el más bonito. Son 32km de paisajes diferentes cada 5 minutos. Se suele hacer en 2 ó 3 días, hay varios campings en el camino pero obviamente, como en todo Great Walk, hay que reservarlo como seis meses antes. Nosotros pensamos que 32km se hacen en un día sin problema, aun con niños…

Pero tiene un problema, Empiezas esos 32km y cuando terminas, tu coche está 330km más lejos en ruta! No es como Tongariro que tienes que tomar un minibús durante 20 min. Aquí el transporte es complejo. Así que si vas en tu propio coche, tienes dos opciones:

  • Hay algunas empresas fundadas por triatletas que hacen corriendo el routeburn track y vuelven con tu coche, así que cuando tú llegas al destino tienes tu coche listo. Ideal! Pero hay más coches que quieren hacerlo que triatletas disponibles.
  • Hacer medio Routeburn track y volver por el mismo camino. Pero claro, eso significa hacer 16km ida y vuelta, 2 veces…total, 64km… The Divide se situa entre Queenstown y Milford así que eso es lo que hicimos.

Experiencia genial, solo hace falta ver las fotos!

esto es la primera parte, de Routeburn Shelter a Harris Saddle

Y esto es la parte de The Divide a Harris Saddle 🙂

Viajar con niños a Milford Sound

El sur y los Fjordos son parada obligatoria. Hay dos puntos muy importantes.

Hacer el Milford Track, unos 60 km…que deberían ser fantásticos ya que pasas por glaciares, montañas, ríos y cascadas…pero que no se pueden hacer en un solo día y todos los refugios estaban ocupados.

Además, este es aún peor a nivel logístico que el Routeburn Track, ya que se sale de Milford Sound y después se llega al lago Te Anau, donde hay que organizar un barco que te lleva a Te Anau Downs, donde hay que organizar un bus que te traiga otra vez a Milford Sound, 200km más lejos…Casi casi es más fácil volver por el mismo camino J

Será para otra vez con Kike 🙂

Lo que sí pudimos hacer es un crucero por los Fjordos de Milford y eso es algo imperdible

Viajar a Dunedin con niños

Dunedin es una pequeña ciudad del sur de nueva Zelanda, con varios puntos de interés:

  • Tener la calle con más pendiente del mundo. Mael se la hizo corriendo…pero hacia abajo. Yo llego a hacer eso y me quedo sin rodillas.
  • Un Jardín chino muy bonito y el museo
  • El centro, con la plaza octogonal
  • Nada más! Nos fuimos rápido J

Antes de terminar en Christchurch, justo tres semanas antes de los horribles atentados, descansando tranquilamente de tanto trek, visitamos los Moeraki Boulders, unas rocas muy inusuales en una playa preciosa!

Viajar con niños a Nueva Zelanda: (I) Isla del Norte

Bienvenidos a la Tierra del Medio. Lo primero que se ve en el aeropuerto de Auckland es una estatua gigante de Thrain, el enano, abuelo de la estrella del Hobbit Thorin. ¿Que cómo sabemos todo eso? Pues porque en Nueva Zelanda, nos hemos visto las seis películas de El Hobbit y El Señor de los Anillos, obviamente.

Tuvimos la suerte de venir a Nueva Zelanda desde Polinesia Francesa y no desde España, así que tuvimos solo 5 horas de viaje en vez de 35h. Pero el cambio horario fue mayor. Entre Polinesia y Nueva Zelanda hay 23 horas de cambio horario. La línea de cambio de día está entre Polinesia y Nueva Zelanda, así que en nuestra vuelta al mundo hay un día que no existió: el 18 de enero.

En Nueva Zelanda hicimos un intercambio, con una familia que tiene dos casas, en Auckland y en Coromandel.

Viajar con niños a Auckland

Auckland es una ciudad muy vivible, tiene dos bahías muy diferentes, playas de arena blanca en una y arena negra en otra, un volcán y miles de lugar donde ir… a los que no fuimos porque Liam se encontraba mal. Lo habían picado los mosquitos fuerte en Polinesia y se rascó hasta el punto que sus piernas le dolían. Así que médico, medicación y reposo. Solo pudimos estar una tarde visitando Auckland y otra viendo el Zoo. Lo divertido del Zoo es que la parte menos interesante es la de Nueva Zelanda. Este país no tiene animales grandes originarios de Nueva Zelanda, así que su mascota es el Kiwi, un pájaro bastante feo que no puede volar. Yo pensaba que era el kiwi por la fruta…pero al ir al supermercado me di cuenta que los kiwis (la fruta) son importados…