Viajar a la Peninsula Valdes con niños

Dias 89 a 94 de la vuelta al mundo

Solo hay dos maneras de hacer una vuelta al mundo. De este a oeste…o de oeste a este. Aunque ahora que lo pienso, se podría hacer de norte a sur, no? Un viaje, Barcelona – Marrakech – Dakar – Lagos – Johannesburgo – Islandia – Londres y vuelta a Barcelona se puede considerar vuelta al mundo?

Volvamos al tema, nuestra primera intención era hacer la vuelta al mundo de oeste a este, empezando por Asia, siguiendo por Oceania y terminando por America. Pero entonces llegábamos demasiado tarde para la temporada de ballenas en la Peninsula Valdes. Para poder verlas, tuvimos que cambiar todo el itinerario (y algunos vuelos que ya estaban comprados…), y ahora hacemos vuelta al mundo de este a oeste (hacia la izquierda en un mapamundi)

Pero podemos asegurar que estos cambios valen completamente la pena. Salimos de Buenos Aires hacia Trelew después de la preciosa boda de mi prima Marina, donde obviamente los chicos fueron los reyes de la fiesta. Es divertido ver donde se establecierons las diferentes olas de imigracion: en Bariloche era todo Aleman, en Trelew, todo es gales. Sobre todo las tartas galesas y la costumbre de tomar el té a las cinco en punto. Como las Malvinas son Argentinas, no hicimos ni uno ni otro.

Trelew es una ciudad que podríamos sin ofender calificar de fea, sobre todo después de ver maravillas como Cuzco o Salta. Pero tiene un museo genial de Paleontologia y la verdad es que Mael se muestra cada vez mas interesado por los museos de historia natural. Ademas en 2020, van a construir un anexo donde se podrá ver al dinosaurio mas grande del mundo, que fue allado en Chubut. No recuerdo el nombre, pero era algo asi como Titanosaurio Patagonico.

Dinosaurios en Trelew

Despues de un buen desayuno Galo-Argentino (compuesto básicamente de un alfajor de tipo Gales, una mini torta negra), nos fuimos para Punta Tombo, a unos 100 kilometros al sur de Trelew.

Punta Tombo es el paraíso de los pingüinos Magellanicos, que miden unos 45 centimetros y son la cosa mas bonita y divertida del mundo. Llegamos a Punta Tombo y empezamoa el sendero. Al cabo de cinco minutos, cuando estamos a unos tres kilómetros del mar, vemos de repente un pingüino. Nos estamos preguntando que hace ese pingüino aca, tan lejos, cuando vemos otro, veinte metros mas lejos. Y otro mas. Y después ya vemos muchos, moviéndose y mirándonos. Los niños, encantados no, lo siguiente.

El momento mas divertido es al final del camino, cuando los ves jugar y nadar juntos en el agua, entrando 30 segundos y saliendo, cuatro pingüinos a la vez. El momento mas emotivo es cuando encuentras un nido y los niños ven a la madre pingüino dar de comer a sus pequeños. Aunque seria mas correcto decir que los pequeños comen directamente de la garganta de la madre que regurgita su anterior comida para ellos

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Como introducción a la fauna marina presente en la península Valdes, fuimos a ver el museo de ciencias naturales y Oceanografo. Lo mejor, una sala donde se puede ver pasar a una ballena en talla natural y el hecho que pudimos tocar las barbas de una ballena. Son mucho mas duros de lo que parece y sobre todo de lo que se ve en la película de Buscando a Nemo.

Fuimos entonces ya a la península. La entrada, para extranjeros son $520 pesos y $280 para los niños. Con el euro a 45 pesos, son unos 12€ al cambio para los adultos. El parque es enorme y hay mucho para ver, asi que el precio se justifica. Primero vimos la hermosa playa desierta de El Doradillo, donde por cierto casi se nos encalla el coche en el barro…

Despues a Punta Piramides, a ver los leones marinos. El viento que había era terrible. Tanto que nos tuvimos que ir ya que literalmente dolia justamente si mirabas en la dirección donde estaban los leones marinos. Asi que decidimos ir a la punta norte, a través de unos 60 kilometros en ripio para ver a los elefantes marinos. Tuvimos la suerte de ver a dos pelearse, ya que los ochenta otros estaban descansando, de vez en cuando alguno se movia…

El dia siguiente fue y será recordado como uno de los mas emocionantes de la vuelta al mundo. En un año de viajes se tiene a veces mala suerte (lluvia en Patagonia chilena o en iguaçu..) y a veces suerte, bueno pues este dia fue un dia suertudo.

Por la mañana tomamos una excursión de barco para ver las famosas ballenas, saliendo de Puerto Pyramides. Desde el principio nos avisaron que la temporada de ballenas estaba llegando a su fin, asi que nos pusimos contentos cuando vimos casi al salir una manada de delfines siguiendo el barco y saltando atrás. Pero después el capitán “vio” una ballena que estaba con su cria. Como la vio no estoy seguro, explico que la textura del agua varia, nosotros dijimos Ahhhh siiiii claroooo….pero la verdad es que hasta que la ballena no esta en la superficie no se ve absolutamente nada… Salvo al principio algunos delfines

Vimos y seguimos a una madre y su cria durante 45 minutos, hasta que la ballena se relajo completamente a nuestro lado. Cuando digo a nuestro lado era a menos de un metro del barco. Precioso. La niña jugando sobre su madre, creo que ella estaba haciendo avistamiento de homo sapiens mirándonos. Me puse a llorar de emoción. Los chicos (creo) que también.

Para terminar la excursión, vimos otra ballena, que decidio irse y al bajar al agua nos saludo con su cola…

Por la tarde, aun emocionados fuimos a ver mas elefantes marinos en punta castor para terminar de ver la península valdes. Y tuvimos la suerte de ver orcas! Eran un grupo de cinco orcas que empezaron a merendarse leones marinos. Tienen una técnica muy buena para comerse los leones, varan en la playa y los cazan allí. Despues los traen al mar y “juegan” con el león antes de que muera y se lo reparten.

Obviamente, todos esperamos que los leones se pudiesen salvar, eramos hinchas leoninos pero la naturaleza fue mas fuerte y las orcas se merendaron a unos cinco leones en frente de nuestros ojos.

Algunas recomendaciones: Trelew no vale la pena, ir directamente a puerto madryn o mejor aun puerto pyramides

Viajar a Patagonia con niños

Dias 51 a 78 de nuestra vuelta al mundo

Aunque llegar a Patagonia es más fácil ahora para nosotros que para Perito Moreno, sigue siendo toda una expedición.

Tras dejar atrás la lluvia de Mendoza, la lluvia de Iguazú, decidimos ir a Patagonia desde Mendoza a través de Chile, para conocer…la lluvia de Santiago.

Pero antes, pudimos estar unos ultimos dias en la provincia de Mendoza, aprovechando los ultimos asados y haciendo canyoning en Potrerillos y viendo el Aconcagua, la montaña mas alta de America!

La puerta de la Patagonia Chilena es Pucón, a unos 800km de Santiago, que hicimos en un sólo día de coche. Para escribir la frase anterior tarde 10 segundos…para llegar de Santiago a Pucón tarde 10 horas…

Decidimos dormir entre Villarrica y Pucón, en unas cabañas que tenían dos elementos importantes que tenemos que tener en casa: estufa de leña interior y sobretodo calentadores de cama eléctricos. Esto último siempre me dio pánico por miedo (¿a electrocutarme?) pero la verdad es que es muy útil. A lo mejor se lo regalo a las mujeres con frio de mi vida, ellas se reconoceran!

El punto principal de Pucón es subir al volcán Villarrica, uno de los volcanes más activos y más accesibles del mundo. Descubrimos a nuestro pesar que no se puede subir si se tiene menos de 14 años. Pero no hay porque preocuparse, actividades no faltan en el área de Pucón:

  • Subir el Santuario El Cañi para llegar a la Laguna Negra, pero ojo con la nieve, que resbala!
  • Ver y hacer trekking en el parque Huerquehue
  • Visitar los Ojos de Caburgua y comprobar que en Patagonia, hay gente que posee miles de hectáreas y las cosas más bonitas, en vez de ser parques nacionales, como lagos, cascadas, ríos o montaña, son propiedad privada.

Y sobre todo, pasar el día en las increíbles termas Geométricas, que a día de hoy son las termas más bonitas que hayamos visto en nuestra vida. Vale muchisimo la pena.

En Pucón descubrimos la diferencia entre sol y lluvia de manera completamente gráfica. Enfrente de nuestra cabaña habia un volcan, el Villarica. Pues no lo vimos hasta el ultimo dia cuando se despejo el tiempo.

oznor

Rumbo al Sur, unos 150km, nos encontramos con Frutillar, una antigua colonia alemana que casualmente llegaron (una parte sólo) después de la segunda guerra mundial. Toda relación con los nazis queda a la apreciación del lector. Escuela Alemana, Museo Alemán, Cerveza Alemana y Club Social Alemán. Lo mejor, el pan negro de tipo…alemán.

En Frutillar vimos nuestro primer Rodeo (que por cierto no nos gustó) y pasaron dos eventos:

1/ Liam corrió por primera vez más rápido que yo: 49 minutos los 10 km

2/ comimos en nuestro primer buffet libre del viaje, algo que los niños nos pedían desde Lima. ¡Comieron tanto que les terminó sentando mal la comida!

Después de visitar Puerto Varas (un Lloret en Patagonia) y los preciosos saltos de Petrohue, decidimos irnos más al Sur.

Petrohue es el final del Cruce Andino, por dónde se puede pasar a Bariloche tras dos días de navegación sobre tres lagos, o pasar a través de dos días de trek llamado el paseo por las nubes. Debe de ser glorioso…para una próxima vez.

Empezamos la ruta por la carretera austral chilena. En la mayoría de su camino es una carretera de ripio, pero un coche normal puede ir sin problema. Nos quedamos un par de días en el parque Pumalin. Para llegar, hay que tomar el ferry.

No reservamos el ferry (ni siquiera miramos a qué hora salía). Llegamos a Hornopiren a las 11h30 y descubrimos que el ferry tenía hora de salida a las 9h…lástima. Salvo que el ferry estaba retrasado por mal tiempo y seguía en Hornopiren.

Al querer comprar tickets, no nos pudieron vender ya que habían vendido todos los boletos del día pero nos dijeron de hacer la cola…por si acaso…fue muy dramático ver como entraban todos los coches, camiones, mientras el ferry se quedaba sin plaza. ¡Pero la suerte nos ayudó esta vez y pudimos subir los últimos al ferry!

Nos permitió quedarnos un día más en el Parque Pumalin, mientras dormíamos en Chaiten. Las vistas desde Chaiten son extraordinarias en un dia sin nubes

El parque Pumalin es precioso, para ver en un día sin lluvia. Ya que no pudimos subir al volcán Villarrica (ni al Volcán Hekla, en Islandia), decidimos probar fortuna en el Volcán Chaiten, a ver si a la tercera va la vencida. El volcán Chaiten se puso en erupción en 2008 y destrozó el pueblo de Chaiten. Y desde entonces sigue habiendo fumarolas en su cráter. Nosotros llegamos tras unas dos horas de subida, las vistas eran buenísimas. Otra vez se demostro que los niños pueden perfectamente hacer trekkings y subidas fuertes. Es mas, ahora estamos preparando Nueva Zelanda, donde haremos muchos trekkings.

El día de lluvia decidimos ir a las termas. Es una sensación muy rara meterse en aguas termales mientras graniza sobre tu cabeza. Eso sí, salir de las aguas termales mientras sigue granizando no se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Siguiendo más al sur y en dirección argentina, nos quedamos en Futaleufu en The Lake House, dónde los niños pudieron hacer Stand up paddle

y yo un asado, para comprobar que la carne chilena no se puede comparar con la argentina. Pero ni por casualidad, lo que si se puede comparar es la belleza de los paisajes.

Y después del trekking en la reserva Futaleufu, llegamos a la Argentina. Llegamos tras un poco de ruta a Esquel, base ideal para visitar el parque los Alerces. Precioso, como veis en las fotos.

Nuestro plan el segundo día era hacer una excursión al Glaciar Torrecillas al cual íbamos a llegar tras 4h de caminata y 3h de navegación por el lago, pero llovió y se anuló. ¿Pero quién dijo que es peor quedarse en casa y hacer deberes mientras se come helado?

Como ya habíamos estado con los niños en el Sur de Argentina, en Calafate y visitando el glaciar Perito Moreno, decidimos ir más al norte y quedarnos 9 días en Bariloche. ¡Hicimos un intercambio de casa y pudimos visitar y contemplar lo precioso que es la Patagonia con sol!

Entre otras cosas visitamos:

  • El Cerro Catedral (subiendo a pie claro, no con el funicular J) y sus bellas vistas. Lo mejor, los niños hicieron una carrera con unas chicas de 11 años para ver quién bajaba más rápido, si Liam y Mael a pie o las chicas en funicular. Lástima que ellas se fueran al día siguiente porque ellos les esperaron abajo del funicular, con una sonrisa de oreja a oreja en plan How you Doin´?
  • El increíble Cerro Tronador a la frontera con Chile y poder tirarse bolas de nieve
  • El Parque Llao Llao, con el Parque Nahuelito y escala en la colonia suiza para ver el River y Boca en final de libertadores.
  • Excursión en Puerto Blest (unas 3 horas de barco en Total), la visita al lago Frías y la Cascada los Cantaros (Yuhuu, día sin trekking!)
  • Ir a San Martin de los Andes, pasando primero por la ruta de los siete lagos, dormir en San Martin y volver a través del Paso de Córdoba y el Valle Encantado.

Y sobre todo, comer asado, ciervo, trucha, jabalí, chocolate y helado, mucho helado!

Viajar con niños a Salta

Dias 37 a 50 de la vuelta al mundo

Finalmente llegamos a Argentina. Debo admitir que el hecho de pasar más de dos meses en el país que me vio nacer me ilusiona y emociona mucho. Y eso que hay gente que piensa que soy freak.  

Una de los detalles que más impacta en la calidad de un viaje es tener un contacto local. Y no hablo de alguien que ha ido y te aconseja, de un guía que te lleva o de un libro que has comprado. Y eso que empiezo a ser muy bueno usando tripadvisor. Pero mi hermana conoce a Ana Clara de Salta, que llama cariñosamente “la Salteña”, así que nosotros en este post no vamos a ser menos y será para la posteridad recordada como la Salteña.  

 

Para nosotros, tras cinco semanas entre Perú y Bolivia, había que acostumbrarse a varias cosas: 
1/ hay agua caliente! 
2/ hace calor! 
3/ tenemos coche. Lo cual tiene puntos positivos, como la libertad…pero uno muy negativo. Vamos en coche a todas partes. Caminamos mucho menos en Argentina. Lo cual nos lleva a punto 4 
4/ Helados, Alfajores, Pizza, Pasta, Carne….todo bueno y con Mayúscula! Pero es complicado mantener la línea, sobre todo cuando tu entrenador personal, tu fisio o tu escuela de pole están muy lejos. 
 
Hemos alquilado un coche por 1 mes y medio, para hacer la famosa ruta 40. Esta ruta es la que va de La Quiaca, en la frontera con Bolivia…hasta al sur de Santa Cruz en Patagonia.  
Nosotros lo haremos en muchos tramos y no iremos tan al sur. Cuestión de tiempo, seguramente. Lo cual es irónico para alguien que tiene un año de vuelta al mundo. Pero lo cierto es que hay que elegir.  
 
El Noroeste argentino nos encantó.  
Primero, Salta no se llama la linda por casualidad. Pudimos correr con Liam por el centro para visitarlo, una muy buena manera de conocer un lugar y después, cada vez “la salteña” nos indicaba dónde comer.   Por ejemplo el restaurante Distinto. 
Janna, que ha decidido ser vegetariana después de argentina, comió un churrasco allí y casi, digo bien casi, cambia de idea sobre el vegetarianismo.Los niños también dijeron que fue el mejor asado de su vida, lo cual me dolió un poco…pero hay que admitir cuándo estás derrotado. Y no es que sea mal perdedor, pero tienen mejor carne que yo, mejor parrilla… 



También comimos muy buenas empanadas en Roque García. 
 
Y finalmente, emprendimos viaje en el coche. Compramos una nevera portátil y algunos tuppers (que janna sin querer tiro por la ventana del coche, pero es otra historia) y rumbo al norte para ver la Quebrada de Humahuarca.  
 
Hay dos maneras de ir. La salteña nos dijo bien claro: “vayan por la cornisa de Jujuy, por las montañas, y vuelvan por la autopista”. 
Bien, pero nunca encontramos el camino de la cornisa de Jujuy. Lo busqué y lo busqué, pero no. Fuimos y volvimos por autopista. 
Primera parada: Pumamarca.  
Pumamarca es un pueblo situado en la orilla de la montaña de 7 colores, similar a la que no pudimos ver en Perú. La vida siempre te ofrece una segunda oportunidad. 
 


 
Segunda parada, cincuenta kilómetros más al norte: Tilcara. 
Allí comimos un muy buen chivito a la cerveza negra y unos pasteles que estaban de muerte. Ah sí, también visitamos la Pukara de Tilcara, muy bonita. Por último, fuimos en coche por la Garganta del Diablo. La verdad es que ir en coche no merece la pena: son 8km de carretera que recuerdan mucho a la carretera de la muerte de Bolivia. Un sólo carril de tierra, coches que vienen enfrente y un precipicio horrible…del lado de la montañaaaaaa!!! –gritaría mi hermana 


 
Mas al norte hallamos la Quebrada de las señoritas¡dónde los niños pudieron subir a todas las rocas y sacarse fotos con rocas de todos los colores! 
 


Y vuelta a Salta para cenar y ¡hacer pole! 
  
El norte de Salta es precioso, ahora toca el Sur. Cafayate. 
Cafayate es la capital del vino del Noroeste Argentino.  Y digo bien del Noroeste porque desde entonces hemos visitado San Juan y Mendoza así que hay otras “capitales del vino” en Argentina. 
El camino hacia Cafayate desde Salta es precioso, sobre todo cuando quedan unos 60 kilómetros para llegar. 
Hay una granja llamada la posada de las cabras donde se come la mejor tarta de chocolate y dulce de leche del mundo. 
Después, empieza la quebrada de las conchas y el espectáculo es extraordinario. 


 
En Cafayate, aunque Janna y yo bebamos (muy) poco vino, la verdad es que el panorama invitaba a una degustación. Fuimos caminando con los chicos a la bodega de las nubes y degustamos varios Torrontés. El blanco, dulce, siempre dulce, le gustó a Janna así que compramos algunas botellas para llevar y sobre todo una para llevar puesta, junto con algunas empanadas y una picada de queso. Lo ideal para pasar la tarde al solcito. 

 

El viaje después transcurre más lentamente.  

Entre Cafayate y Mendoza hicimos varias paradas, como Catamarca, termas del Rio Hondo donde nos quedamos dos noches en unas cabañas y los niños pudieron jugar, San Juan, El rioja y finalmente, Mendoza. 

En Mendoza estuvimos en casa de Felipe con sus tres hijos, Luci, Fausto y Valentino, con los que jugamos a rugby y pasamos un tiempo fenomenal compartiendo asados y risas. No todo es visitar en una vuelta al mundo!