Viajar a Chachapoyas con niños

Dias 1 a 5 de la vuelta al mundo. 

Esta vez ya está. Tras mucha (realmente mucha) angustia pre-viaje, salimos rumbo a Lima. La angustia pre-viaje merece un capítulo aparte. Janna escribió un post que hemos preferido no publicar. Pero habiendo hablado con gente que han hecho este tipo de viajes (vuelta al mundo o viaje de más de 6 meses…) la angustia parece ser algo normal.

Lo que puedo confirmar es que hoy, estando en Cusco, la angustia desapareció  (vamos bastante retrasados en el blog, pero recuperaremos el tiempo.)

Pues eso, llegamos a Lima sobre las 23h (+7h de Jetlag, pero quien lo cuenta…). Fuimos a dormir en un hostal cerca del aeropuerto, imposible dormir la primera noche entre el cansancio, el saber que tenemos un vuelo a Chachapoyas 7h más tarde y sobre todo un perro que ladró TODA la noche sin parar.

Por la mañana, vuelo a Chachapoyas: realmente una región magnifica. Lo mejor, su gente, todos simpáticos, curiosos, amables. Y también sus habitantes…

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El hecho de viajar con niños también ayuda a entablar conversación y conocer gente. Los chicos jugaron varias veces a fútbol en el Cafe Fusiones, un restaurante que os recomiendo a todos y no solo por el fútbol 🙂

Datos prácticos:

Cómo llegar a Chachapoyas: Nosotros fuimos en avión. Hay un vuelo con la compañía ATSA con un avión de hélices… Da un pelín de miedo, sobre todo al aterrizaje, ya que la pista está en medio de las montañas. Aplaudimos el aterrizaje como si no hubiese un mañana. En bus desde Lima tarda como 20h…

Dónde dormimos: Casa Hospedaje Burgos, a 3 minutos caminando de la plaza de armas. Nuestra anfitriona, aparte de prepararnos muy buenos desayunos cada día, nos arregló todos los tours.

Los lugares que vimos:

Complejo arqueológico Kuelap

Cómo ir: a una hora de Chachapoyas en minivan. Después, en Nuevo Tingo se coge un teleférico (habitualmente incluido en el precio del Tour). El teleférico les ENCANTÓ a los niños.

Unas ruinas magnificas, vistas espectaculares, historias misteriosas… Kuelap era la residencia de los ricos Chachapoyenses, Los paisanos vivían abajo, cultivaban papas y servían a los nobles. No había esclavos, las personas que no estaban contentas eran libres de ir a la selva y hacer su vida ahí como recolectores o cazadores. Los nobles tenían mil maneras de mostrar su superioridad. Por ejemplo, a la mujer del jefe la llevaban en una especie de sillón y cuando ella estaba por bajar, sus portadores le montaban una alfombra de minerales para que no pisase la misma tierra que la gente “simple”.

Lo que más me impresionó: la entrada al complejo es un tipo de embudo, que protegía a la ciudad de los ataques ya que los guerreros que tienen que tomar la ciudad tienen que entrar de uno en uno.

Durante la siguiente excursión visitamos en un mismo día dos lugares impresionantes:

Cueva de Quiocta:

Una cueva muy profunda y llena de sorpresas. Primer consejo: botas altas. Segundo: buenas linternas. Al salir de las cuevas nos cruzamos con turistas que vinieron sin tour, sin botas y sin linternas…se tuvieron obviamente que volver por dónde vinieron.

Imprescindible mirar por dónde pisas porque el barro te deja los pies pegados al suelo como arenas movedizas. A Pablo se le quedaron 2 veces los pies pegados al suelo y le tuvieron que ayudar…Pero la recompensa al final es enorme.

En la mitad del camino nos encontramos con maravillosos pueblos de estalactitas y estalagmitas.

Sarcófagos de Karajia

Llegamos al pueblo de Karajia dónde tuvimos que alquilar ponchos de agua por culpa de la pequeña lluvia, que traía mucho frío. El sendero no es muy fácil, sobre todo si llueve, pero se hace ameno por las ovejas, caballos y los inmensos campos de lupinos azules.

Durante la ida todo es bajada, a la vuelta obviamente es subida. Mucha gente hace el camino en caballo. La verdad, no le vimos interés, ni siquiera con niños. Después de la bajada, vemos los sarcófagos. En la montaña ocre y granate, bañada en todos tonos de verde de selva parecen muñecas, olvidadas por niñas peruanas.

Cataratas de Gocta

Asustados por la lluvia del día interior y sobre todo por lo que nos decían todas las agencias, optamos por ir a Gocta con agencia. Claramente nos equivocamos, ya que es fácil ir en transporte (hay varios colectivos que van allá, basta con preguntar a iperu en la plaza de armas). El trekking es bastante simple, así que realmente no se necesita agencia, está todo bien indicado. Gocta es la tercera catarata más alta de Peru con 750m de altura en dos tramos, el primero de unos 200m y el segundo de 500m.  Lo divertido es que todas las agencias de Chachapoyas te dicen que Gocta es la catarata más alta de Perú y la tercera del mundo…pero ahora con Wikipedia, es más fácil pillarlas…

El camino está formado de subidas y bajadas. En la ida sube y baja, en la vuelta baja y sube. Nosotros llegamos hasta lo bajo de la segunda cascada de Gocta (más o menos 500m…)

En libre se puede ir al pie de la primera cascada (unas 2h caminando), después una bajada entre la segunda y la primera cascada (1h30 de bajada, dura al parecer) y después la caminata habitual de los tours.

En total, hicimos unos 15km ese día, nuestro primer gran trek. La cascada en si es preciosa y por el camino hay muchas vistas y mariposas.

 

Siguiente paso, Trujillo!

Comentarios de los niños sobre el viaje a Chachapoyas:

La caverna de Quiocta fue muy guay, mucho barro y arenas movedizas. Nos caimos varias veces! Salimos todos sucios menos Mama!

Cataratas de Gocta: Un trekkinazo de 15km! Agua helada y Cascada enorme! Perros y mariposas muy monas

5 comentarios sobre “Viajar a Chachapoyas con niños

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